La primera profesional en brindar testimonio es una psicóloga que desde el año 2011 hasta el 2017 desarrolló sus tareas en la Comisaría de la Mujer. Convocada a declarar como perito de parte, la mujer destacó que trabajaron con entre 200 y 300 niños por casos de abuso sexual o maltrato familiar.
Esta profesional es quien primero se entrevistó con el menor que acusa a sus abuelos y su tío por abuso. Tras repasar el relato que brindó el niño en la sede de la comisaría de la mujer, la testigo destacó que “se trató de un relato muy vívido” y al ser consultada por posibles presiones, lo rechazó al considerar que “si el niño está influenciado por un adulto queda evidenciado en el discurso. Este no fue el caso”.
Al igual que las profesionales que declararon en el juicio con anterioridad, la testigo destacó del relato del niño “la coherencia, con términos infantiles. Los detalles que brindó que no son propios de la edad también son indicadores de credibilidad”.
Al momento del contrainterrogatorio, la defensa de los imputados intentó demostrar si alguna persona perversa podría presionar a un niño para que mienta, a lo que la testigo precisó que cualquier adulto puede obligar a mentir a un niño. Y saliendo de la pregunta sobre la generalidad, se precisó en el caso concreto: “No es el caso de este niño, y no es lo que yo he inferido de la entrevista”.
Fue también planteado por la defensa la posibilidad que tienen los niños hoy de acceder a material de contenido sexual a través de internet, y la propia exploración que realizan en su crecimiento. Ambas posibilidades fueron rechazadas por la profesional, por el propio relato brindado por el menor con conocimiento impropio para la edad, a menos que lo haya experimentado: es distinto cómo relata un niño algo que ve a algo que vive.
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Luego declaró el psicólogo que se desempeña en la división de medicina legal de la UR XI, en Esperanza, especializado en psicología forense. Desde el 2007 entrevistó casi a 2000 niños de todo el departamento Las Colonias vinculados a casos de abuso.
El profesional explicó que esta primera entrevista se realiza para “proteger y contener al niño”, a diferencia de la entrevista testimonial única que se realiza en cámara gesell.
En este punto, al igual que en la declaración de la testigo anterior, se evidenció la problemática que había en ese tiempo con las demoras en las realizaciones de las cámaras gesell. Hoy por hoy explicaron los profesionales que esta primera entrevista ya no se realiza, pero en ese entonces no se podía tener al niño sin contención por meses hasta que se pueda realizar la cámara gesell, y así se trabajaba.
El psicólogo explicó que ha tenido casos de niños no creíbles y de niños presionados, y que eso surge del propio relato del niño. Y ante una pregunta de la defensa, precisó: “un niño que llega presionado está permanentemente angustiado. El que no está presionado baja el nivel de ansiedad en el rapport y se eleva nuevamente al momento de revelar la situación (motivo de la denuncia). El niño presionado mantiene la angustia durante toda la declaración”.
El testigo también destacó los elementos que le brindaron credibilidad al relato del niño: la coherencia, el contexto, las personas que participaban, los detalles específicos difíciles de relatar si no fueron experimentados y las emociones que expresaba.
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