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Desde la cárcel, Monchi Cantero pide que investiguen "los pactos judiciales y policiales" en la causa Los Monos

Uno de los líderes de la banda Los Monos confesó que el falso abogado D´Alessio le dijo que lo iban a condenar y asesinar dentro de una cárcel federal y afirmó que Esteban Alvarado gozó de protección.

Al filo del cierre del 2019, Ramón Ezequiel Machuca, más conocido como “Monchi”, accedió a una entrevista telefónica con Aire de Santa Fe desde la unidad penitenciaria Nº 11 de Piñero. Condenado a 37 años de cárcel por instigar tres crímenes y ser uno de los líderes de la temible banda de Los Monos, dijo que el juicio que lo llevó a la cárcel estuvo orquestado, y que su condena “estaba escrita” antes de que los jueces dieran el veredicto. Confirmó que tuvo un encuentro secreto con el falso abogado Marcelo D´Alessio, detenido por espionaje y extorsión, quien le adelantó que lo iban a condenar y a trasladar a una cárcel federal para matarlo.

Según su planteo, “como no se pudo probar en el debate” su participación en los delitos, lo acusaron de tener una "mente gris” (instigador). Aseguró que no tiene contacto con el mundo del hampa, que no sabe quién dirige el negocio de la droga en el sur santafesino y que, como Luis Paz, Esteban Lindor Alvarado gozó de protección policial para liderar los negocios oscuros que ahora salieron a la luz y lo tienen detenido desde febrero. Deseó “feliz 2020 a los rosarinos y santafesinos”, y pidió que dejen gobernar a las nuevas autoridades provinciales, porque según su análisis “ya le están poniendo trabas”.

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Monchi Cantero fue detenido en el 2016 en Buenos Aires, luego de estar prófugo durante dos años.

Monchi Cantero fue detenido en el 2016 en Buenos Aires, luego de estar prófugo durante dos años.

Con tono pausado, sereno y seguro de sus palabras, Monchi accedió a mantener una charla con este medio desde el teléfono público de Piñero que utilizan los presos para conectarse con el exterior. Y solicitó que se aclarara puntualmente que utilizó ese aparato, para que no se presumiera o sospechara que hablaba desde un teléfono celular. Si bien casi al final del 2019 quería dar a conocer su malestar en referencia a las limitaciones que le imponen como preso de alto perfil, con su particular estilo también contestó otras preguntas. Monchi, siempre fue mediático. De hecho, aclaró que desde que está detenido con los únicos que habla son “abogados y algunos periodistas”.

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“Desde el 10 de octubre de 2018 no recibo vistas. Lo único que pido es recibirla como cualquier otro preso, en pabellón, donde durante las requisas nunca encontraron nada. Nunca tuvieron novedad para sacarme la visita. Nunca encontraron nada: teléfono, armas o algo para sospechar de algún atentado a la autoridad”, indico Machuca. Luego, durante media hora, respondió algunos preguntas.

Al recordarle los gravísimos delitos por los cuales cumple una condena a 37 años de prisión, Machuca volvió a asegurar que en el juicio (terminó en abril de 2018), “no se pudo probar nada".

—¿Cree que es desmedido el mote de preso alto perfil?

—Es exageradísimo. Es una forma oculta de generar gastos, como con los clubes (...), traslados. Si hacen una auditoría para ver cuánto gastaron en hacer esto, se van a dar cuenta que es algo desmedido para justificar gastos.

Monchi recordó que luego de caer detenido en 2016 en Buenos Aires (estuvo prófugo dos años), fue trasladado a la cárcel de Coronda, donde pasó un año y cuatro meses. Después se decidió su paso a Piñero, donde pasa sus días hace dos años y medio.

—¿Pidió ayuda espiritual, o de un pastor evangélico?

—Pedí ayuda espiritual porque acá no dejaban pasar a nadie y yo quería tener comunicación. Tenemos un chico que predica el Evangelio. Queríamos tener acercamiento con los pastores para poder hablar de otras cosas. Porque somos cuatro y ya nos conocemos las caras, sabemos lo que hablamos. Queremos estar enfocados en otra cosa. Soy el único que sale junto a otro interno, porque yo venía peleando desde Coronda para que me sacaran a la escuela. No me quisieron sacar entonces hice una presentación en Tribunales y no les quedó otra que cumplir la orden de un juez (Juan José Alarcón). Este año terminé el tercer año del secundario con un promedio de 9.30 y el año que viene hago 4º y 5º año.

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—¿Qué otra actividad realiza en la cárcel?

—De vez en cuando nos sacan a deportes, y teníamos un trabajo que era cortar bolsas de residuos. Después de las elecciones generales a gobernador que ganó (Omar) Perotti, no nos trajeron más el trabajo.

Al recordarle los gravísimos delitos por los cuales cumple una condena a 37 años de prisión, Machuca volvió a indicar que en el juicio (terminó en abril de 2018), “no se pudo probar nada. En el primer día recusamos a los jueces porque sabíamos que era una condena escrita, que ya se la habían dado y ellos lo único que hicieron fue firmarla. No hubo uno que me acuse, de la familia de Lourdes (Cantero), de Alomar. De la asociación ilícita no hubo uno que sostenga lo que decía el juez (Juan Carlos) Vienna instructor de la causa que se inició cuando asesinaron a Martín Fantasma Paz (hijo de Luis Paz) en septiembre de 2012 en Entre Ríos y Gálvez.

“Uno de los testigos principales, que era Diego Romero, dijo que lo apretaron para firmar su declaración. A los 7 u 8 meses cuando lo mataron (el 5 de agosto de 2018 lo acribillaron frente a su casa de Barra al 2300). Otro testigo que llevamos, Luis Spadoni (dueño de una concesionaria donde le ofrecieron vender la moto que Paz le habría regalado Vienna) también lo apretaron. Le dijeron que tuviera cuidado, que se atuviera a las consecuencias”, describió Monchi sobre la estrategia de su defensa, que en juicio pretendió demostrar que Luis Paz mandó a matar a Claudio Pájaro Cantero en venganza por la muerte de su hijo y la relación entre el juez y el ahora detenido jefe narco.

—Usted siempre dijo que la causa estuvo armada. Hizo graves acusaciones contra el gobierno de Antonio Bonfatti, el juez Vienna y la brigada de judiciales que apuntaló la pesquisa. ¿Sigue pensando lo mismo?

—El tiempo me dio la razón. Y me la va a dar más. Viene un gobierno nuevo y se va a investigar todo esto que yo dije. A pesar del tiempo te van quedando mejor las cosas y se van a aclara. Lo que pasa es que lo digo yo, entonces todos dicen que soy un delincuente. Ellos me pusieron como una mente gris en la causa, como autor intelectual de todas las cosas que pasaban. Pero no era así. Lo que pasa es que ellos apretaban a un testigo, y lo único que hacía es hacerle poner la firma, armaban las declaraciones y procedimientos positivos. Plantaban droga o armas paras perjudicarnos.

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—Pero sí hubo procedimientos que vincularon los delitos con la banda de Los Monos

—Eso fue posterior a 2013, a la muerte de Pájaro. Hay cosas que la gente no sabe. Presos que salían corriendo y entregaban cosas para beneficiarse. Como el pacto que hizo Mariano Ruíz (supuesto testaferro de la banda), que entregó un auto y armas para que liberaran a su mujer (Lorena Luna Schneider), también imputada en la causa. Y después hay un video donde se observa al juez Vienna con Sergio Blanche (policía de división Judicial quien declaró que le propusieron chantajear a uno de la banda y fue uno de los 13 policías acusados en el juicio como integrante de la banda), a quien le dice que cambie de abogado que en una semana está en la calle. Te das cuenta de todas las irregularidades de que había.

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—¿Lo sobornaron para no armarle la causa? Usted habló de un 1 millón de pesos.

—Había venido Eduardo Oviedo (policía) a ofrecerme ese arreglo. Era de medio millón de pesos. Como yo le dije que no, entonces me dijo que me lo bajaba a 300 mil pesos. Y le dije que no, que cómo le iba a pagar algo por lo que yo no hice, y que a los sumo le podía dar 50.000 pesos. Después, como no pagué la plata que me pedía vino todo esto de la causa Monos, que se inició cuando allanaron un departamento de Pájaro por un robo, pero no encontraron nada de lo que fueron a buscar. Se chorearon todo, fueron los de la Brigada de Judiciales. Después se desencadena el gran quilombo de la causa Monos. Primero vino Oviedo y después otros dos policías distintos a ofrecerme la causa. Como le dijimos que no empezaron los encontronazos.

Yo no encargué esos homicidios ni ese triple crimen ni todas las cosas que dijeron. En el juicio no lo pudieron probar. No hubo un solo testigo que me viera. Yo no encargué esos homicidios ni ese triple crimen ni todas las cosas que dijeron. En el juicio no lo pudieron probar. No hubo un solo testigo que me viera.

—¿Ese acuerdo incluía el juicio abreviado que se frustró, y nunca se pudo firmar? (En 2015 se pretendía cerrar con una exigua pena a 9 años de prisión para el jefe de la asociación ilícita, Ariel Máximo “Guille” Cantero, cuando había sido procesado como autor material del homicidio de Diego Demarre, dueño del boliche donde asesinaron a Claudio Pájaro Cantero)

—Yo le dije a mi familia. En ese momento yo estaba prófugo. Le dije a mi familia que no firmara eso, que era como ir a comer con el padre Grassi, que invitaba a comer a los pibes y después lo abusaba. Esto es lo mismo. Nos invitaron a comer y después... Ese abreviado fue un pacto de corrupción. El único beneficio que tenía era proteger al juez Vienna. A mi me pusieron como instigador, pero como no me pudieron probar nada y siempre aporté pruebas y mostró que la brigada de judiciales era corrupta, que el juez Vienna era corrupto, entonces me pusieron como una mente gris, como el cerebro de la banda, sino no había forma de que me pudieran condenar.

—¿Usted no fue el cerebro de la banda?

- Yo no encargué esos homicidios ni ese triple crimen ni todas las cosas que dijeron. En el juicio no lo pudieron probar. No hubo un solo testigo que me viera. Romero dijo que lo apretaron. Arón Treves, otro de los testigos protegidos, aclaró que lo apretaron para que firme la declaración en el juzgado de Vienna. Otro testigo, Diego Cuello, también dijo que lo apretaron para que firmara la declaración.

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—Se determinó que Esteban Lindor Alvarado junto a policías detenidos estuvieron detrás de los atentados al Poder Judicial. Y que quisieron desviar la pesquisa para que culparan a Los Monos. ¿Qué piensa de esta situación?

—Es lo mismo de lo que pasó en la causa Monos, la armaron para desviar la investigación hacia nosotros para proteger a otros.

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—¿Esteban Alvarado estaba protegido?

—Sí. En algún momento se va a demostrar. Pienso que sí. Tenía línea directa con la brigada de Judiciales y con la Policía de Investigaciones (PDI). Cuando vinieron acá a realizar un allanamiento al pabellón 7, irrumpe Gendarmería Nacional, Policía de Seguridad Aeroportuaria y PDI. Irrumpe Gendarmería y no sacan a los patios, y estaban los de PDI, que nos tapaban la cabeza para que no los viéramos porque eran los que nos estaban armando la causa. No querían que los viéramos porque los conocemos a todos, son de la zona donde vivimos nosotros. Sabemos donde viven cada uno de los integrantes de la PDI.

—¿Usted tuvo un encuentro en el Centro de Justicia Penal de Rosario con el falso abogado Marcelo D'Alessio, investigado por el juez Alejo Ramos Padilla?

—Sí. Nunca lo oculté. Lo dije en el juicio a Los Monos que me había venido a ver a una persona y me dijo que me estaban armando una o dos causas federales, me iban a llevar a una cárcel federal y me iban a hacer matar. En el juicio lo dije, pero no dije todo. Después lo declaré en el juzgado del juez federal Marcelo Bailaque. Y aporte los nombres de los que él me dijo que me armaron las causas. Cuando se hizo público y D´Alessio cae preso, un directivo de la cárcel me preguntó por esa situación. Y yo le dije que me había venido a ver, que se presentó como agente de la DEA y que trabajaba para el gobierno nacional. Fueron y miraron en el acta de ingreso del CJP y era el hombre que yo había dicho. Se dieron cuenta que no mentí. En las filmaciones se ve cuando ingresa en el edificio.

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—A Los Monos le atribuyen cruentos delitos y de venta de droga ¿Ahora quien tiene el control de la comercialización de estupefacientes en la provincia?

—No, ni idea. Estuve tres años prófugo y llevo tres años y medio detenido, trato de no tener contacto con el afuera. Mi único contacto es mi familia directa: mis dos hijos, mi mujer, y por ahí puede ser mi mamá y mi hermana. Si hablo con alguien de afuera, es con abogados o periodistas y dos o tres amigos de la vida. Si veo una noticia en la tele ni llamo para preguntar, por las dudas que no digan nada

—¿De qué necesita hablar, cómo se siente personalmente?

—Por ahí es bueno conocer otras cosas, implementar más sabiduría. Acá hay un chico que quería acceder a la visita de pastores, pero como no lo dejaban pedimos ayuda espiritual, pero como somos presos de alto perfil no nos dejan. Yo quería tener la visita de mis familiares, pero no le dan curso.

—¿Qué le diría a las nuevas autoridades de la provincia en relación a su situación y la causa Monos?

—Que se investigue más profundamente y si se pudiera hacer una revisión de la causa Monos, porque hay muchas cosas que han ocultado en el anterior gobierno, como la protección que tenía el juez Vienna, Paz, la brigada de Judiciales. O como el comisario José Luis Raymonda (separado de la fuerza) que tenía una denuncia en Asuntos Internos. Pero por decreto lo protegieron. Que se investigue todo eso. Y que puedan hacer y los dejen gobernar. Porque veo que desde el primer día le están metiendo trabas por todas partes. Sería bueno que los que estuvieron 12 años y perdieron, que dejen gobernar a otro signo político, que dejen que avance. Y un feliz año nuevo para todos, que sea mucho más próspero el 2020, para toda la ciudad, para toda la provincia.

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