Por segundo día consecutivo, la Policía de Mineápolis (Minesota, EE.UU.) usó gases lacrimógenos para contener las protestas por el asesinato de George Floyd, el afroamericano que murió bajo custodia policial a principios de esta semana, y cuyo deceso ha provocado indignación nacional.
Las manifestaciones comenzaron pacíficamente, pero luego los reclamantes empezaron a arrojar piedras y botellas y las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos para dispersar la multitud, informan medios locales.
A medida que las protestas pasaron a ser enfrentamientos directos y violentos con la Policía, parte de la ciudad cayó en actos de saqueo y vandalismo. Bandas de saqueadores tomaron negocios. Así, videos compartidos en las redes sociales muestran alborotadores que irrumpen en algunas de ellas, rompiendo vitrinas y llevándose mercancías.
Un portavoz de la Policía ha reportado un homicidio en medio de los disturbios en Mineápolis. Según informes no confirmados, se trata del presunto saqueador que fue asesinado a tiros. El hombre aparentemente recibió un disparo mientras intentaba saquear una casa de empeño.
También en el centro de Los Ángeles se reunieron este miércoles numerosos manifestantes. Un video aéreo muestra a un grupo adentrándose en una autopista y bloqueando el tráfico. En un determinado momento, los participantes de la protesta rodearon dos vehículos de la patrulla de carreteras de California y aparentemente dañaron al menos uno de ellos.
Este lunes, la Policía de Mineápolis detuvo a Floyd por sospechas de "fraude en curso". Durante el arresto, uno de los agentes presionó una rodilla contra el cuello del detenido durante al menos ocho minutos, a pesar de que el individuo se quejaba de que no podía respirar. El hombre fue declarado muerto en un hospital.
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