La joven pareja se dio cuenta de que su hija iba a ser más grande de los normal, ya que Emma tenía diabetes gestacional, pero aún así el peso que alcanzó la pequeña fue una sorpresa. “Es como mi pequeña luchadora sumo”, dijo la madre.
Remi no es la primera bebé en la familia que nace más grande de lo normal: su hermana mayor de dos años de edad, Willow, nació con 5, 5 kilogramos. Por otro lado, el hijo mayor que ahora tiene cuatro años, Ace, nació con un peso que superó el promedio pero por muy poco: llegó al mundo con 3,8 kilogramos.
“Nuestros hijos ya aman a su nueva hermanita. Remi está muy sana y triunfando”, dijo Emma. Los miembros del hospital Wollongong dijeron que Remi es probablemente el bebé más pesado que nació en ese lugar. “Cuando camino con Remi por el hospital, siempre se junta mucha gente alrededor de ella: doctores, padres primerizos y visitantes. Me preguntan por ella y cuánto pesa, porque es mucho más grande que otros recién nacidos”, contó Emma.
Sólo el 40% de los bebés australianos recién nacidos logran superar 3,5 kilos, pero Remi entra en el 1,2% que pasa los 4,5 kilogramos. La madre de la bebé decidió tener una césarea luego de tener a su primer hijo, pero tuvo que hacerla de emergencia porque su parto se adelantó.





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