La justicia francesa condenó este miércoles a una pena de reclusión perpetua sin posibilidad de libertad condicional a Salah Abdeslam, el único miembro con vida de los comandos yihadistas que el 13 de noviembre de 2015 mataron a 130 personas en París y la vecina Saint-Denis.
Seis años después del peor ataque en París desde la Segunda Guerra Mundial y tras 10 meses de proceso, los 20 acusados conocieron sus condenas, que van desde los dos años de prisión a cadena perpetua.
Abdeslam fue el único superviviente de los nueve miembros de los comandos que cometieron los atentados. El Tribunal de lo Criminal de París condenó también a otro de los principales acusados, Mohammed Abrini, a cadena perpetua con un cumplimiento mínimo de 22 años. Abrini viajó a París para participar en el plan, aunque a última hora renunció a participar.
La lectura del veredicto tuvo lugar en un Palacio de Justicia abarrotado, por la presencia de supervivientes y de familiares de víctimas, así como de numerosos periodistas.
Abdeslam recibió la mayor pena, aplicada únicamente en cuatro ocasiones en Francia, pese a los esfuerzos de su defensa por presentarla como una “pena de muerte social” y asegurar que renunció a hacerse explotar la noche del ataque.
”No soy un asesino y si me condenan por asesinatos, cometerían una injusticia”, dijo el lunes Abdeslam, de 32 años y nacionalidad francesa. ”La opinión pública piensa que yo estaba en las terrazas, disparando a la gente, que estaba en el Bataclan. Ustedes saben que la verdad está en el sentido contrario”, afirmó.




