El tremendo episodio ocurrió en Singapur. Un hombre que supuestamente filmaba a una mujer por debajo de la pollera que tenía puesta murió en las manos de un grupo de cinco personas que lo detuvieron por sus acciones.
"Solo estábamos cumpliendo con nuestro deber cívico, y esperábamos que llegara la Policía", dijo una de las personas que participó en la detención.
El hombre, de 46 años, salió corriendo de la estación del metro donde aparentemente grababa el video, tras ser sorprendido por otros miembros del público. Los testigos lograron capturarlo después de unos 500 metros de distancia y lo inmovilizaron en el suelo.
Cuando llegó la Policía, el individuo no tenía pulso, por lo que le realizaron reanimación cardiopulmonar y los paramédicos constataron su muerte. Una de las personas que participó en la persecución dijo que aflojó la sujeción del ahora difunto cuando este comenzó a vomitar, y negó que le haya estrangulado.
La muerte del hombre fue caratulada por un deceso no natural y la Policía investiga el caso.
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