La pandemia del covid-19 en España causó que muchos edificios sean usados para nuevos propósitos. Ese es el caso de esta pista de hielo que debido a las fatalidades que provocó el coronavirus en el país fue temporalmente convertida en una morgue.
El frío de la pista de patinaje les garantiza la temperatura necesaria para el mantenimiento de los cuerpos fallecidos a causa del coronavirus, que son colocados en féretros cerrados.
La decisión de conservar los cadáveres en ese lugar fue avalada por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. Antes de anunciar esta decisión, había informado al Gobierno central de que la funeraria municipal, que gestiona 14 cementerios, no recogerá los cuerpos de los fallecidos por el Covid-19, debido a la falta de equipos de protección individual para sus trabajadores.
En declaraciones televisivas, el funcionario dijo: “No tenemos la capacidad logística de poder proceder a los entierros y las incineraciones al ritmo que se están produciendo los fallecimientos”.
La pista de hielo que se utiliza como morgue tiene 1800 metros cuadrados. En ella se almacenan los difuntos en féretros cerrados, “considerando que de esta manera se obtendrá el frío necesario para el mantenimiento de los cadáveres” sobre una superficie “de material polimérico” para evitar el contacto con el hielo, según señaló un informe de Madrid Salud.
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