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Luciano Callejo: tres años y medio de lucha por recuperar la salud

En A Media Tarde conversamos Estela, la mamá de Luciano Callejo. El 14 de febrero de 2014, en barrio Esmeralda Norte, Luciano quedó en medio de una balacera y recibió un disparo que lo tuvo al borde de la muerte y que hasta el día de hoy causa complicaciones en su salud. Hoy, finalmente pudieron extraerle el proyectil, alojado en su abdomen.

“Mi hijo tenía 9 años cuando esto pasó. A partir de hoy va a tener sólo las cicatrices. La bala le entró por el frente, a la altura del abdomen, del lado izquierdo, y perforó ocho veces el intestino. Buscó salir por atrás pero quedó alojada muy cerquita de la piel, en la nalga, y cada vez le molestaba más”, explicó la mujer.

Estela recordó que “ese día Luciano había salido como todos los chicos del barrio a andar en bicicleta y a jugar en la placita. Por la calle Leumann, atrás de la Granja La Esmeralda, pasó un auto que andaba tiroteando. Mi nene estaba a una cuadra y media. Una carabina 22 fue la que le dio en la panza”.

La mamá contó que el nene “estuvo muy grave en los primeros días, podía vivir o podía pasar lo peor. En el cuarto día de internación se le obstruyó el intestino, porque la bala le había provocado 8 perforaciones internas. Durante diez días estuvo grave, hasta que lo pudieron estabilizar para operarlo. Al año sufrió una peritonitis y de nuevo estuvo muy delicado. Esa gran infección le causó daño en los riñones, y ahora tiene una enfermedad renal crónica“, indicó con mucha angustia.

Estela explicó que recién ahora Luciano se encuentra en condiciones de salud que permiten volver a operarlo y extraerle la bala sin riesgos. “Fue una cirugía superficial y ya le dieron el alta, para evitar los virus intrahospitalarios. Por su enfermedad de los riñones tiene una salud muy delicada y no puede contagiarse de nada”, aclaró.

“En el barrio nada ha cambiado desde entonces. Si llamas al 911 sos una buchona. Cuando se agarran a tiros tenés que quedarte encerrada y tener la suerte de que los chicos no estén en la vereda”, denunció la mujer.

Sobre el estado de la causa, sostuvo que “el fiscal me dijo que quedó en NN, nunca se detuvo a nadie, no hay responsable de lo que le pasó a mi hijo. Lo único que puedo agradecer es que a Luciano lo tengo conmigo. Pero todo lo que estamos pasando es muy difícil, yo tengo un trabajo que vivo día a día y si estoy en el hospital no trabajo y no como, porque tampoco tenemos tarjeta social ni nada parecido. Estoy separada del papá de mi nene y se hace muy difícil cuidar de la salud de mi hijo. En el último tiempo tuvo neumonía dos veces, y cada vez que lo tengo que llevar al hospital enfermo son 300 pesos de remis. No tengo ningún tipo de ayuda”, explicó.

Hacia el final de la nota, Estela agradeció a Aire de Santa Fe el acompañamiento permanente desde aquel fatídico 14 de febrero de 2014.

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