Las 3 plantas aromáticas que podés cultivar en tu jardín para ayudar insectos

Estas 3 plantas aromáticas se pueden cultivar cerca de los cítricos para mantener a raya algunas plagas.

Estas 3 plantas aromáticas pueden controlar insectos si se cultivan cerca de cítricos.

Estas 3 plantas aromáticas pueden controlar insectos si se cultivan cerca de cítricos.

Los cítricos como el limonero, el naranjo y el mandarino pueden compartir espacio con determinadas plantas aromáticas. Esta práctica, conocida como asociación de cultivos, permite aprovechar mejor el jardín y sumar especies que aportan aroma, flores y biodiversidad.

Algunas aromáticas desprenden compuestos volátiles que pueden interferir con la presencia o el comportamiento de determinados insectos. Sin embargo, su efecto depende de factores como el clima, la cantidad de plantas y las condiciones generales del cultivo.

Por eso, incorporar aromáticas cerca de un cítrico puede formar parte del manejo preventivo de plagas, pero no reemplaza la observación frecuente de las hojas, el control del riego y otras tareas de mantenimiento.

3 plantas aromáticas para acompañar a los cítricos

Estas tres especies se destacan por sus características y pueden incorporarse en distintos sectores de la huerta o el jardín.

Albahaca

La albahaca aporta un aroma intenso y puede crecer tanto directamente en el suelo como en macetas. Su presencia cerca de los cítricos puede ayudar a diversificar el espacio y, según las condiciones, dificultar que algunos insectos localicen fácilmente las plantas que suelen atacar.

Además, permite aprovechar el mismo sector de cultivo para sumar una especie de uso culinario. Necesita buena iluminación, riego regular y un sustrato con buen drenaje.

Para evitar problemas, conviene no mantener el suelo constantemente encharcado, especialmente si la albahaca comparte espacio con un cítrico que ya recibe bastante agua.

Su aroma intenso y sus usos culinarios convierten a esta aromática en una buena compañera para la huerta.

Su aroma intenso y sus usos culinarios convierten a esta aromática en una buena compañera para la huerta.

Menta

La menta se caracteriza por su aroma fuerte y por su crecimiento rápido. Puede incorporarse cerca de un limonero o naranjo como parte de una estrategia de diversidad vegetal y también resulta útil para sumar una aromática que después puede utilizarse en la cocina.

Su principal particularidad está en la expansión de sus raíces. Si se planta directamente en el suelo, puede ocupar rápidamente otros sectores del jardín. Por eso, una alternativa práctica consiste en mantenerla en una maceta o utilizar algún sistema que limite su crecimiento.

Su crecimiento expansivo hace recomendable cultivarla en una maceta o limitar su desarrollo.

Su crecimiento expansivo hace recomendable cultivarla en una maceta o limitar su desarrollo.

Lavanda

La lavanda combina aroma, floración y valor ornamental. Sus flores también pueden atraer abejas y otros polinizadores, por lo que aporta biodiversidad al jardín.

A diferencia de la menta, la lavanda necesita un suelo con excelente drenaje y no tolera bien el exceso de humedad permanente. Por eso, conviene ubicarla en un sector donde el agua no quede acumulada después del riego.

Su aroma puede contribuir al manejo natural de algunos insectos, aunque no funciona como una barrera absoluta contra las plagas.

Sus flores aportan color al jardín y pueden atraer abejas y otros polinizadores.

Sus flores aportan color al jardín y pueden atraer abejas y otros polinizadores.

Cómo combinar aromáticas y cítricos en el jardín

La asociación de cultivos funciona mejor cuando forma parte de un cuidado integral. No alcanza con colocar una aromática junto al árbol y esperar que desaparezcan los insectos.

Revisar periódicamente las hojas permite detectar pulgones, cochinillas, moscas blancas u otras plagas en sus primeras etapas. También conviene retirar hojas enfermas, mantener la copa ventilada mediante una poda adecuada y controlar el riego según las necesidades de cada especie.

Otro punto importante es respetar las necesidades diferentes de las plantas. Aunque compartan espacio, un cítrico y una lavanda, por ejemplo, no necesitan exactamente la misma cantidad de agua.

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