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“La luz mala”: los mitos urbanos más perturbadores

Ciclo sobre los mitos urbanos más perturbadores de la ciudad.

Cuenta la leyenda que en las zonas rurales santafesinas, también en rutas y caminos estas manifestaciones son muy temidas, se identifica comúnmente a la luz mala como un “alma en pena”, el espíritu de un difunto que no recibió cristiana sepultura.  Ante un encuentro, se recomienda decir una oración.  Dicen que nunca hay que seguirla porque no se sabe a dónde te lleva.

La leyenda en el Noroeste Argentino

En el noroeste argentino también se le da el nombre de “farol de Mandinga”, fosforescencia que suele verse en cerros y quebradas durante los meses más secos, después de ponerse el Sol. Se asegura que el farol de Mandinga aparece en lugares en los que hay enterrados tesoros de oro y plata, y que la luz es el espíritu del antiguo dueño tratando de alejar del lugar a los extraños.

Generalmente nadie cava donde sale la luz por el miedo que la superstición les ha producido. Los pocos que observan bajo la luz siempre han encontrado objetos metálicos o alfarería indígena. Ésta al ser destapada se dice que despide un gas a veces mortal para el hombre, por lo que los lugareños aconsejan tomar mucho aire antes de abrir el objeto encontrado, o hacerlo cubriendo nariz y boca con un pullo (manta gruesa de lana) o con un poncho. Aunque en la actualidad se acepta que el mito tiene su origen en el fenómeno real del fuego fatuo, fosforescencia producida por la descomposición de materias orgánicas sobre el suelo o enterradas a poca profundidad.

Mientras tanto usted elige entre creer o reventar.

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