“Se trata de un programa destinado a adolescentes que quieran hacer una experiencia en este nuevo Parque Provincial entrerriano, es una actividad gratuita, que dura 4 horas y viene de la mano de Fundación Banco de Bosques, que es la que desarrolla esto cuyo portal de entrada es Colonia Elía y la playa de Campichuelo”, explicó Martina Quinodoz, a cargo de la coordinación general del proyecto, que cuenta con una flota de 80 embarcaciones y ya recibió a unos 4 mil chicos.
“Kayaks para escuelas” es una de las patas de un proyecto de conservación liderado por la Fundación Banco de Bosques, que con epicentro en esa parte de Entre Ríos busca generar conciencia ambiental, reforzar los lazos comunitarios y abrir nuevas posibilidades de desarrollo de la mano del turismo sustentable, una tendencia que crece en todo el mundo. “Esto comenzó en 2022 después que un donante privado, Gilbert Butler, hiciera posible este nuevo parque y este proyecto, que ya existe en Estados Unidos”, relató Quinodoz.
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Un programa de la Fundación Banco de Bosques que funciona en Colonia Elia, sobre el río Uruguay, conecta a adolescentes con el entorno a través del remo.
Para Martina, si bien la herramienta de trabajo es el kayak y es importante que los chicos adquieran la destreza del remo, la clave de todo es el contacto con la naturaleza. “La idea central es la de conocer para cuidar, entender que somos indispensables para poder interactuar con el ambiente, no sentirnos los dueños de nada sino aprender a convivir con el entorno, a respetarlo. Sabemos que quien conoce, cuida mejor lo que tiene”.
Un proceso colaborativo
El Parque fue creado a partir de la donación de un particular, que cedió las Islas Campichuelo, San Genaro y Dolores -unas 2.700 hectáreas- a la provincia de Entre Ríos, en lo que fue la donación de tierras más importante de la provincia, con fines de conservación. Junto a las tierras fiscales incorporadas al área, el Parque tiene una superficie total de 4.006 hectáreas.
Según contaron desde Banco de Bosques, todo el proceso de creación del Parque fue abordado de una mirada colaborativa que involucró desde el primer momento a los habitantes del lugar. Fue así que durante 2022 y 2023 se organizaron reuniones con habitantes de Colonia Elía y de localidades cercanas, pescadores artesanales del río Uruguay, expertos de Universidades, gestores de áreas protegidas y organismos públicos, así como con representantes de organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil de Argentina y Uruguay.
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El Parque fue creado a partir de la donación de un particular, que cedió las Islas Campichuelo, San Genaro y Dolores.
“Esta experiencia de planificación participativa fomenta el sentido de pertenencia y responsabilidad de las personas involucradas para la gestión y conservación del Parque Natural”, destacaron desde esa organización.
Una joya fluvial
El Parque Natural Provincial Islas y Canales Verdes del Río Uruguay está conformado por 15 islas ubicadas sobre ese río a la altura de Puerto Campichuelo, Colonia Elía. El objetivo de su creación fue potenciar la conservación de su patrimonio natural y cultural para el uso sustentable por parte de la población local y de visitantes de otras zonas del país. Se trata de una zona de naturaleza intacta con islas, canales, humedales, pastizales y bosques ribereños en excelente estado de conservación que tienen un enorme valor natural, y que son la puerta para el desarrollo de propuestas turísticas, educativas y científicas siempre con la sustentabilidad como soporte.
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El Parque Natural Provincial Islas y Canales Verdes del Río Uruguay está conformado por 15 islas ubicadas sobre ese río a la altura de Puerto Campichuelo, Colonia Elía.
El espíritu del proyecto es unir las dos orillas. “Butler donó 150 plazas de kayaks, mitad para Argentina y mitad para Uruguay, porque hay que recordar que estamos sobre un río que es el límite entre los dos países en este sector, y que las especies de flora y fauna no conocen de limites internacionales. El concepto es proteger la zona, por eso el programa abarcar cualquiera de los dos lados de la frontera, gracias a la infraestructura que ambos países recibimos por parte del donante”, explicó la coordinadora del programa educativo.
Educar para el cuidado
Navegar, remar, es mucho más que hacer un ejercicio, en este caso al menos. Lo importante es que la actividad física y recreativa sirve aquí como un vehículo para la educación ambiental en estado puro. “Es lindo ver cuando los chicos se sorprenden, porque a veces llegan y quieren usar el celular, o con sueño, o con miedo. Acá se trata de integrarse con la naturaleza, de poder estar en silencio y escuchar los pájaros, de meterlos, pues en el agua, sentir la arena, de hablar a ver quién ve primero algún animal autóctono. Es un ejercicio para disfrutar y conectar con el lugar”, comentó la coordinadora, para quien el chico que pasa por algo así “va a querer volver a hacer algo parecido” ya que se va con una sensación o una experiencia nueva “que por lo general no tiene en su vida cotidiana”.
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Es un ejercicio para disfrutar y conectar con el lugar”, comentó la coordinadora.