“El cambio climático está perjudicando la salud de los sudamericanos, es momento de tomar medidas inmediatas”. La frase no deja lugar a dudas y funciona como la mejor síntesis del informe de 2022 de The Lancet Countdown Sudamérica sobre salud y cambio climático, que reúne información generada por 21 instituciones académicas y organismos de las Naciones Unidas con 28 investigadores con datos para los 12 países de la región, incluyendo a la Argentina.
En ese trabajo se afirma que “la salud de las poblaciones sudamericanas se está viendo gravemente afectada por los crecientes cambios medioambientales provocados por el cambio climático ” y repasa cuatro grandes ejes sobre los cuales estos efectos ya están siendo visibles: las olas de calor, los incendios forestales, las enfermedades infecciosas como el dengue y el aumento de la inseguridad alimentaria por eventos extremos como sequías que afectan al sistema alimentario.
Olas de calor
El verano 2022/2023 fue el más cálido desde que hay registros en Argentina. Según el estudio, en la última década las olas de calor más frecuentes e intensas “han puesto cada vez en más peligro la salud y la supervivencia de los infantes menores de un año y de los adultos mayores de 65 años”.
Los científicos estimaron que, en promedio, los niños menores de un año estuvieron expuestos a 2.35 millones de días-persona más de olas de calor cada año, y los adultos mayores de 65 años a 12.3 millones días-persona más, en comparación con la línea base de referencia de 1996-2005.
“Desde el año 2000, el número estimado de muertes relacionadas con el calor ha aumentado continuamente entre las personas mayores de 65 años en casi todos los países. Brasil, Argentina, Colombia y Venezuela fueron los países más afectados de la región” explica el trabajo.
Incendios forestales
Otro problema recurrente en toda la región han sido los incendios forestales, no solo en el valle de inundación y en el delta del Paraná sino también en la zona de los Bajos Submeridionales.
“La exposición de la población al peligro de incendios forestales ha aumentado en la última década debido a las altas temperaturas y a la mayor incidencia de sequías en muchas zonas, lo que hace más probable la aparición y propagación de incendios forestales y dificulta los esfuerzos de control” dice el documento de The Lancet Countdown.
LEER MÁS ► El cambio climático no provocó la histórica sequía, pero empeoró sus efectos
Este problema –según el estudio– “es particularmente relevante en Sudamérica”, que enfrenta “una peligrosa interacción entre los incendios provocados por el hombre –más estrechamente relacionados con los cambios en el uso del suelo y la deforestación, como en el Amazonas– y los provocados por el clima, como el incendio forestal de 2022 en Argentina y Paraguay”.
Menos seguridad alimentaria
Además de los efectos visibles a nivel temperaturas, el cambio climático ejerce una presión adicional sobre los sistemas alimentarios, lo que resulta especialmente preocupante en Sudamérica donde se estima que al menos 168 millones de personas sufren inseguridad alimentaria moderada o grave.
“El cambio de las condiciones medioambientales, que incluye sequías más intensas y prolongadas, fenómenos meteorológicos extremos, temperaturas más altas y mayores concentraciones de CO2 en la atmósfera, está afectando al crecimiento, el rendimiento y el contenido nutricional de varios cultivos, incluidos cuatro cultivos básicos (trigo, arroz, maíz y soja)”.
En el reporte difundido recientemente se estima que durante el año 2021 la duración de la temporada de crecimiento de estos cuatro cultivos siguió una tendencia a la baja, lo que supone una amenaza potencial para el rendimiento de las cosechas.
Enfermedades infecciosas
Otro efecto clave del calentamiento global que impacta de forma directa en la región del Litoral argentino es la distribución geográfica de las enfermedades infecciosas. La región es endémica para el dengue, responsable de una elevada carga de morbilidad y de frecuentes ciclos epidémicos en toda la región.
El estudio de The Lancet Countdown señala que la “idoneidad climática” para la transmisión del dengue alcanzó su nivel más alto en los últimos años, con un aumento del 35% en 2012-2021 en comparación con la línea de base de referencia de 1951-1960.
LEER MÁS ► Cambio climático, movilidad y hábitos urbanos potencian los brotes de dengue
Además, el cambio climático también puede provocar el intercambio viral entre especies de fauna silvestre que antes estaban geográficamente aisladas, lo que lleva a la transmisión entre especies y a la aparición de la enfermedad.
“Para agravar el aumento del riesgo de dengue que suponen los cambios climáticos, los países templados del Cono Sur son muy vulnerables a los efectos graves del dengue, impulsados principalmente por la rápida urbanización. Argentina y Uruguay experimentaron un aumento de la vulnerabilidad entre 1990 y 2019.





