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Jorgelina Hiba | Cambio climático |

El cambio climático tensiona al máximo la seguridad alimentaria a nivel global

Olas de calor, sequías e inundaciones amenazan los suministros de alimentos en todo el mundo. Los científicos del clima advierten por una falla sistémica del sistema alimentario

El calentamiento global producido por el cambio climático es un condicionante serio para la producción de alimentos a nivel mundial. A medida que las temperaturas promedio suben, se vuelve más probable que fenómenos meteorológicos extremos ocurran de manera simultánea en las principales regiones productoras. Así se desprende de un informe difundido por la organización Periodistas Por el Planeta (PxP), que señala que “los cambios a gran escala en las temperaturas de la superficie del mar influyen en el rendimiento de los cultivos”.

El último informe del IPCC -el panel de expertos en clima de Naciones Unidas- afirma que “los riesgos de las pérdidas de rendimiento simultáneas en las principales regiones productoras de alimentos también aumentarán con niveles de calentamiento global por encima de 1.5 grados centígrados”.

Eventos extremos como olas de calor, inundaciones y sequías vienen acompañados de disminución de las cosechas. Por eso los especialistas del IPCC han advertido que el riesgo creciente de una falla sistémica en el sistema mundial de suministro de alimentos potencia el aumento de los precios de estos commodities y empeora las perspectivas del hambre global.

Verano boreal super caliente

Temperaturas récord, incendios forestales y recurrencia de olas de calor marcaron los meses del verano en el hemisferio norte, que está llegando a su fin con valores extremos en el oeste de Estados Unidos.

“El verano del hemisferio norte es uno de los más cálidos desde que hay registros, con olas calor que han dañado cultivos en muchos países, incluidas algunas de las principales regiones productoras de alimentos” señala el documento de PxP, que agrega que el cambio climático “ha tenido un papel importante” en la mayoría de estos eventos ya que el calor extremo es una de las consecuencias comprobadas del calentamiento global inducido por el ser humano, que provoca que esas mismas olas de calor sean cada vez más frecuentes e intensas.

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El hemisferio norte atravesó el verano más caliente desde que se tienen registros de las temperaturas (foto: incendios forestales en Portugal).

El hemisferio norte atravesó el verano más caliente desde que se tienen registros de las temperaturas (foto: incendios forestales en Portugal).

Cultivos al rojo vivo

El clima extremo impacta en los cultivos globales como ocurre por ejemplo en Estados Unidos, donde la sequía está causando pérdidas agrícolas. De acuerdo con la American Farm Bureau Federation, el 60% de las llanuras occidentales, suroeste y centrales están sufriendo intensas condiciones de sequía este año. La falta de agua genera una disminución del rendimiento de los cultivos y se estima que la cosecha de maíz de este ciclo sea la más reducida desde 2019.

Desde hace varios meses casi la mitad de la superficie de Europa está bajo condiciones de sequía, con un 17% del territorio en condición de “alerta”. La situación ha empeorado en los últimos meses, con un verano muy cálido y varias olas de calor acompañadas de temperaturas récord en muchas regiones como se vio en varias partes de Gran Bretaña.

https://twitter.com/picazomario/status/1560856652588277760

La seguridad alimentaria está en riesgo

La recurrencia de estos eventos extremos ya afecta la producción de alimentos en la Eurozona, donde se espera que el rendimiento del maíz este año esté hasta un 16% por debajo del promedio de los últimos cinco años. La producción de granos en grandes países productores como Francia y Rumania podría caer entre el 14 y el 35% en este ciclo agrícola. En Italia, la sequía y los bajos niveles de agua para el riego en varios de sus principales ríos afectan a la producción de arroz, con una disminución estimada del 30% en los rendimientos este año. La Unión Europea produjo 286,5 millones de toneladas de cereales en 2020, lo que convierte a la región en el cuarto mayor productor del mundo.

Problemas en Asia

El continente más grande y poblado del mundo también padece las consecuencias del clima extremo. En China, temperaturas muy altas y sequía durante los últimos dos meses amenazan los cultivos ya que el gigante asiático atraviesa uno de sus veranos más cálidos desde que existen registros. Ese país, el más poblado del mundo, consume la mayor parte de los alimentos que produce, por lo que la merma de los rendimientos agrícolas de este año podría agregar presión al comercio internacional y hacer subir los precios globales de los alimentos.

El arroz y el maíz son los cultivos más afectados, tanto por el calor extremo como por las fuertes lluvias en la parte noreste del país. “El cambio climático también podría jugar un papel ya que como el planeta se calienta, la atmósfera puede retener más vapor de agua, favoreciendo lluvias más intensas” explica el trabajo difundido por Periodistas por el Planeta.

https://twitter.com/AlertaCambio/status/1564302374495305742

En la India, las temperaturas extremas comenzaron en marzo y se extendieron durante varias semanas, generando daños en cultivos y afectando sus rindes. Las autoridades de ese país estiman que el área de cultivo de arroz es un 8% menor que la última campaña por la falta de agua. India comercializa el 40% del comercio de arroz del mundo y es el mayor exportador de ese grano.

Pakistán, otro gigante asiático, atravesó inundaciones que generaron recortes de hasta 31% de sus cosechas de arroz, algo que impacta a nivel internacional ya que ese país es el cuarto mayor exportador del grano del mundo.

Las debilidades del sistema alimentario

Según los científicos que siguen de cerca las variaciones climáticas sostienen que el aumento de las temperaturas globales incrementará el riesgo de que haya recortes simultáneos de cultivos en las principales regiones productoras de alimentos. Es lo que llaman “fracasos multi-breadbasket” o “choques simultáneos de suministro de alimentos”, tal como ocurre en este momento en varias regiones del hemisferio norte, donde está terminando el verano boreal.

“La probabilidad de que las pérdidas de producción simultáneas sean mayores al 10% aumenta del 0% al 7% bajo en un escenario de calentamiento global de 2 grados centígrados, y hasta un 86% en un escenario crítica de suba de temperaturas promedio de 4 grados” se advierte en el último reporte del IPCC.

Las consecuencias de esto serán más severas en los países más pobres, donde los precios más altos de los alimentos aumentarán los riesgos de hambre y de inseguridad alimentaria. Los científicos son categóricos al afirmar que este riesgo “continuará aumentando” a menos que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan rápidamente.