Una fuga de agua en el Museo del Louvre daño cientos de libros clave de Egiptología
Una filtración en la biblioteca de egiptología del Museo del Louvre arruinó cientos de ejemplares y volvió a encender las alertas sobre el deterioro estructural del icónico recinto francés.
El incidente volvió a marcar la necesidad de renovar la infraestructura del museo más visitado del planeta.
Una fuga de agua en la biblioteca del departamento de antigüedades egipcias del Louvre arruinó a fines de noviembre entre 300 y 400 libros que los investigadores usaban casi a diario. El incidente reactivó la preocupación sobre el estado general del museo, que ya venía bajo la lupa luego del robo de joyas que expuso fallas de seguridad.
El administrador adjunto, Francis Steinbock, explicó en medios franceses que la filtración afectó una de las tres salas del área y que el equipo todavía revisa el alcance del daño. Señaló que se trata de material de consulta habitual —revistas especializadas, documentación científica y volúmenes de estudio—, pero insistió en que no forman parte del patrimonio irreemplazable del museo.
Aun así, reconoció que el problema no surgió de repente. La dirección sabía desde hace años que las cañerías necesitaban una renovación y había pedido fondos para realizarla sin obtener respuesta. Las obras recién figuran en agenda para septiembre de 2026, un plazo que para muchos especialistas llega demasiado tarde.
El Louvre enfrenta una seguidilla de problemas que reabrió el debate sobre su seguridad y mantenimiento.
Qué pasará con los libros afectados
El Louvre confirmó que los volúmenes ya entraron en un proceso de secado para reducir daños por humedad. Una vez que los técnicos completen ese paso, los enviarán a un encuadernador especializado para su restauración. Cuando recuperen estabilidad, volverán a las estanterías de la biblioteca egiptológica.
Francis Steinbock, administrador adjunto del Louvre, aclaró que la colección no sufrió pérdidas definitivas y que ningún artefacto arqueológico resultó comprometido. De todos modos, el episodio reabrió el debate sobre la infraestructura del museo más visitado del mundo y su necesidad urgente de inversión para proteger tanto su acervo histórico como las herramientas que utilizan los investigadores todos los días.