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Internacionales Londres |

Último adiós a reina Isabel II: miles de personas se acercan al Parlamento británico para despedirla

Los restos de la reina Isabel II, trasladados desde el palacio de Buckingham, estarán cuatro días en el Parlamento británico para su despedida. El entierro será el lunes. Este miércoles, miles de personas hicieron cola durante horas en Londres para dar su último adiós a la monarca.

Este miércoles, miles de personas hicieron cola durante horas en Londres para dar su último adiós a la reina Isabel II, que falleció el jueves pasado a los 96 años y cuyo féretro permanecerá durante cinco días en la sede del Parlamento británico antes del funeral y entierro previstos para el lunes. Se estima que unos 750.000 ciudadanos esperarán pacientemente para despedirse de la reina en las colas que se extenderán a lo largo de unos 10 kilómetros a orillas del río Támesis, día y noche, hasta el domingo.

A primera hora de este miércoles, las personas amanecieron con mantas, sillas, tiendas de campaña e impermeables, señales de que pasaron allí la noche. Las autoridades pidieron a la gente en Londres que vista "de manera apropiada" y advirtieron que la espera podría durar horas, incluso toda una noche. Tras la larga espera, quienes se acercan a despedir a la reina pasan unos segundos frente al féretro, cubierto por el estandarte real y la corona imperial, en Westminster Hall, la parte más antigua del Parlamento británico.

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La llegada del féretro al Parlamento

El féretro de Isabel II llegó el miércoles por la tarde a la sede del Parlamento británico proveniente del Palacio de Buckingham. El ataúd, colocado sobre un soporte metálico tirado por caballos, recorrió unas abarrotadas calles de Londres, seguido a pie por Carlos III y sus hermanos Ana, Eduardo y Andrés, además de los hijos del nuevo monarca, Guillermo y Enrique, juntos justo detrás de su padre.

En las afueras del palacio de Westminster, una multitud en silencio vio pasar el cortejo tras horas de espera, con la esperanza de ver brevemente el ataúd de la difunta monarca. Poco antes de que el féretro ingresara en la sede del Parlamento, rompieron en aplausos, con silbidos y gritos, mientras se escuchaban disparos del saludo de armas. Los aplausos se detuvieron cuando se hicieron llamadas militares, antes de que sacaran el ataúd de su carruaje.

El cortejo estaba acompañado por una banda de la Guardia Escocesa y la banda de la Guardia de Granaderos que interpretaron las marchas fúnebres de Beethoven, Mendelssohn y Chopin, el tercer movimiento de su Sonata para piano Nº 2, que sonó ya en los funerales del presidente estadounidense John F. Kennedy, y de los primeros ministros británicos Winston Churchill y Margaret Thatcher.

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El recorrido de 38 minutos y unos 15 kilómetros estuvo acompañado cada 60 segundos por un disparo de cañón desde Hyde Park y por el repique de campanas del Big Ben en homenaje a la soberana más longeva del Reino Unido. Con hoteles completos y negocios abarrotados, la capital británica se prepara para el multitudinario homenaje popular que terminará el próximo domingo, antes del "funeral del siglo" en la Abadía de Westminster previsto para el día siguiente.

Se espera la asistencia de más de 100 dignatarios y otras personalidades, entre ellos el presidente estadounidense, Joe Biden; el rey de España, Felipe VI, y su padre Juan Carlos I; o el mandatario brasileño, Jair Bolsonaro. Los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y Nicaragua, Daniel Ortega, no fueron invitados al funeral, afirmó una fuente gubernamental a la agencia de noticias británica Press Association, sumándose a otros como el líder ruso Vladimir Putin y su homólogo bielorruso Alexandr Lukashenko.

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El entierro de la soberana que vio pasar a 15 primeros ministros -desde Winston Churchill, nacido en 1874 y la actual, Liz Truss, nacida en 1975- tendrá lugar el mismo día en el Castillo de Windsor en una ceremonia privada.

Mientras tanto, el rey Carlos III se instala en el poder, pero sus primeros pasos no están exentos de polémica, como ocurrió durante su visita el martes a Irlanda del Norte, en el marco de una gira por las naciones del Reino Unido que finalizará el viernes en Gales.

Las imágenes difundidas mostraron al nuevo rey enfadado con una pluma utilizada para firmar en el libro de honor que parece perder tinta. "¡Oh, dios, lo odio! (...) No puedo soportar esa maldita cosa", dijo el monarca, reputado por su carácter caprichoso.

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