viernes 24 de septiembre de 2021
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Protestas en Cuba: "La gente probó que podía decir en voz alta lo que susurraba al oído de las personas de confianza"

El periodista independiente Reinaldo Escobar relató desde La Habana lo que está sucediendo en su país, donde el fin de semana se produjeron las mayores protestas ciudadanas desde el comienzo de la Revolución en 1959.

El pasado sábado 10 de julio el periodista independiente cubano, Reinaldo Escobar, cumplió 74 años. A lo largo de su vida, Reinaldo conoció los mejores y los peores momentos de la la Revolución Cubana. Durante dos décadas se desempeñó como redactor de la revista gubernamental Cuba Internacional, que se distribuía en el resto del planeta reflejando el modelo político y social de su país.

Lo que Reinaldo Escobar no sabía el día de su cumpleaños 74 era que, apenas unas horas después, en su tierra se producirían las mayores protestas ciudadanas que se recuerden en la isla, con gente movilizada en las calles de las ciudades de cada una de las provincias a pesar del férreo control de los organismos de seguridad del gobierno.

"En los 62 años que lleva la Revolución Cubana no había ocurrido una protesta ciudadana contra el gobierno de esta intensidad y de esta extensión. No había ocurrido nada parecido. Lo más parecido había sucedido en 1994 en La Habana, porque muchos querían emigrar y no se les permitía. Se lo conoce como el Maleconazo, duró algunas horas y no tuvo consecuencias", explicó Reinaldo en el programa Creo, que se emite cada mañana en Aire de Santa Fe.

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Reinaldo Escobar fue durante dos décadas redactor de la revista gubernamental Cuba Internacional. Luego pasó a trabajar en el diario Juventud Rebelde, donde fue despedido. Desde hace años, intenta ejercer un periodismo independiente y en estos momentos es secretario de Redacción de 14ymedio.com

Reinaldo Escobar fue durante dos décadas redactor de la revista gubernamental Cuba Internacional. Luego pasó a trabajar en el diario Juventud Rebelde, donde fue despedido. Desde hace años, intenta ejercer un periodismo independiente y en estos momentos es secretario de Redacción de 14ymedio.com

Como tantos otros de su generación, Reinaldo confió en que los objetivos esenciales de aquella revolución de 1959 tarde o temprano se harían realidad. Sin embargo, la realidad le demostró otra cosa y hoy intenta, a través del diario digital 14ymedio.com, contar lo que sucede en su país.

- ¿Qué sucedió en estos momentos como para provocar estas protestas ciudadanas en la isla?

- En los 62 años que tiene la revolución cubana no había ocurrido una protesta ciudadana contra el gobierno de esta intensidad y de esta extensión. No había ocurrido nada parecido. Lo más parecido había sucedido en 1994, en La Habana porque querían emigrar. Se lo conoce como el Maleconazo... Eso fue en La Habana, duró algunas horas. Y no tuvo consecuencias.

Pero esto empezó el domingo 11 de julio en un pequeño poblado que se llama San Antonio de los Baños, conocido porque ahí funciona la Escuela Internacional de Cine de Cuba. Se conocía a este lugar como "La Villa del Humor" y ahora se la menciona como "La Villa del Honor".

Ahí empezaron las propuestas. En virtud de que existen ahora las redes sociales y muchos tienen internet en sus teléfonos, empezaron a transmitir en vivo los reclamos. Eso creó una simpatía en varios lugares del país. No quedó una sola provincia de Cuba donde no se manifestaran las personas. Es una nueva fecha en el calendario de nuestras efemérides y es la fecha histórica que cuenta con mayor número de protagonistas en toda nuestra historia.

- ¿La única explicación de lo que sucedió el fin de semana son las redes sociales?

- Lo que ocurre gracias a las redes sociales es que esto se conoció, se difundió. Y que aunque no hubiera una convocatoria explícita, la gente se sintió autoconvocada al ver que otros lo hacían.

Las razones fundamentales son muy largas de explicar. Pero puedo decir que en estos momentos se produce una sedimentación de viejos problemas, donde las personas están hastiadas de vivir en un país donde la situación económica es cada día es mas difícil, donde el salario cada día tiene menos importancia en la vida de las personas. Los anaqueles de las tiendas están prácticamente vacíos y para comprar cualquier cosa fundamental es necesario hacer una fila durante varias horas.

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Las protestas se multiplicaron este fin de semana a lo largo y ancho de toda Cuba. Jamás había sucedido algo parecido desde 1959.

Las protestas se multiplicaron este fin de semana a lo largo y ancho de toda Cuba. Jamás había sucedido algo parecido desde 1959.

Además del desabastecimiento de alimentos, se ha producido un notable desabastecimiento de medicamentos. Y en un país con su población tan envejecida, hay muchas personas que dependen de medicamentos para enfermedades crónicas. Y no los hay.

- ¿Cómo es ser periodista independiente en Cuba?

- Es muy difícil. Tenemos muchos inconvenientes y corremos riesgos. Muchos de nosotros hemos sido varias veces detenidos en estaciones de policía. Se nos impide hacer nuestro trabajo. En muchas ocasiones tenemos un señor de la policía política en la puerta de nuestro edificio, que no nos deja salir.

Hay límites en lo que la policía política y la dictadura pueden hacer en el sentido de represión, porque puede tener repercusiones internacionales. La directora de nuestro diario es Yoani Sánchez, una bloguera muy conocida en todo el mundo, y esto de alguna manera evita que se metan. El problema afecta mucho más a las personas que no tiene un respaldo mediático y son las que sufren las consecuencias más duras.

- ¿Te han detenido o encarcelado por lo que escribís?

- Encarcelado no, porque eso implica un proceso previo. Pero sí he sufrido lo que se llaman detenciones arbitrarias. Son detenciones breves, de seis o siete horas. Luego te sueltan, pero no queda ningún registro de que estuviste detenido.

El gobierno está difundiendo noticias falsas para decir que todo esto es mentira, que es una construcción de internet, que son falsedades inventadas por los enemigos de la Revolución. Pero la realidad es tan fuerte que nadie necesita inventar una mentira para demostrar algo.

- Con tus 74 años viviste la Revolución desde sus orígenes y trabajaste para medios oficiales. ¿En qué momento las cosas cambiaron?

- Yo era de los que contaban las cosas del gobierno. Llevo 50 años ejerciendo la profesión de periodista y los primeros 20 años los realicé en una publicación oficial llamada Cuba Internacional, una publicación que difundía en el extranjero una imagen edulcorada del país.

Pero ocurrió algo a miles de kilómetros de Cuba y se conoció como la Perestroica. Cuando en la Unión Soviética comenzó a darse este fenómeno muchos intelectuales y periodistas cubanos tuvimos la idea de que tambén podía suceder en Cuba. Empezamos a intentarlo. Yo presenté mi renuncia en la revista que era como una postal turística revolucionaria, para pasar a trabajar en un diario nacional donde quizá existía la oportunidad de decir las cosas.

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Las redes sociales permitieron que en todo el mundo se conociera lo que sucedió este fin de semana en al isla de Cuba.

Las redes sociales permitieron que en todo el mundo se conociera lo que sucedió este fin de semana en al isla de Cuba.

Lo intenté en Juventud Rebelde, pero poco más de un año después fui despedido del periódico. Decían que yo distorsionaba la realidad, que mis textos tenían una lectura negativa. Entonces me demostré a mí mismo que no era posible decir la verdad o ser crítico en Cuba.

- Decís que faltan cosas esenciales a las familias cubanas, ¿a qué te referís por ejemplo?

- La lista de lo que falta es demasiado larga y sería absurdo detallarla. Pero puedo decir lo poco que hay.

Los cubanos no somos un país que haya sufrido hambruna. Antes de la Revolución había poca gente que pasaba hambre, pero alimentarse no era el problema fundamental de las personas. En los últimos años, los productos que se consiguen y que son importantes para los cubanos son pocos. Uno de ellos es el pollo. producido de Estados Unidos o Brasil. Pero para conseguirlo es necesario hacer largas filas, pagarlo caro y además está racionado. Lo que te toca, te toca.

- ¿Cómo es posible que coman pollo que llega desde Estados Unidos? ¿No existe un bloqueo?

- Algunos o llaman bloqueo y otros embargo. Yo prefiero decirle restricciones que imponen los Estados Unidos. Yo estaba en la Plaza de la Revolución cuando Fidel Castro anunció que iban a confiscar 382 grandes empresas norteamericanas y también los bancos. Y garantizaba que esa apropiación iba a traer como consecuencia el futuro luminoso de la patria, el desarrollo y que saldríamos adelante.

La verdad es que existen países como Rusia o China con los que Cuba tiene total libertad de comercio. No es verdad que Estados Unidos tenga una flota de barcos alrededor de la isla para impedir que entren las cosas.

Estados Unidos es el segundo país al que Cuba le compra alimentos. Lo que Estados Unidos prohíbe es que se otorguen créditos comerciales a las compras que realiza el gobierno cubano de productos norteamericanos. Hay que pagarlos en efectivo y por anticipado, porque Cuba le debe a cada santo un peso.

- ¿Creés que lo que sucedió este fin de semana en Cuba fue una bisagra o apenas quedará como una anécdota?

- No quedara como anécdota porque son cosas que marcan a los pueblos. Hasta el domingo 11 de julio la gente no se atrevía a decir lo que pensaba. La gente probó que podía decir en voz alta y en la plaza publica, lo que hasta un día antes susurraba al oído de las personas de confianza.

Si esto no cambia a un pueblo, entonces no lo cambia nada. No significa que el gobierno cubano vaya a renunciar mañana, pero sí se ve en la necesidad de empezar a hacer concesiones.

Ayer hizo la primera. Puede ser muy pequeña, pero después de muchos años de poner prohibiciones para que los emigrados traigan a sus familias objetos materiales desde el exterior, ha dicho que a partir de ahora y hasta el 31 de diciembre podrán traer sin límites comida, medicinas y productos de aseo.

Al gobierno le parece eso una gran concesión, pero es lo que concedieron hasta el día de hoy.

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