Por qué Lula da Silva tiene nueve dedos en las manos: el accidente laboral que marcó su vida
El mandatario brasileño sufrió un grave percance fabril durante su juventud que cambió su destino para siempre.
El accidente laboral que marcó las manos y la vida política de Lula da Silva.
Luiz Inácio Lula da Silva consolidó este domingo 25 de octubre una remontada electoral ante Flávio Bolsonaro y aseguró su cuarto mandato presidencial en Brasil. En medio de la repercusión internacional por los comicios, resurgió una curiosidad histórica sobre su figura: el líder del Partido de los Trabajadores tiene nueve dedos en sus manos.
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El accidente que cambió la vida de Lula Da Silva
El hecho ocurrió en 1964, cuando Lula tenía 17 años y trabajaba como operario en una fábrica de tornillos en São Paulo. Durante un turno nocturno, un torno mecánico le aplastó el dedo meñique de la mano izquierda, lesión que derivó en una amputación médica.
En una entrevista concedida en 2002 al conductor Jô Soares, Da Silva explicó que una falla en el mantenimiento de la maquinaria provocó el siniestro. Un compañero soltó el soporte del artefacto y el peso aplastó su mano. La demora del sistema público de salud agravó el cuadro.
El dirigente recordó la precariedad de la asistencia en aquel momento: “Pero como era un peón, llegué a las tres de la mañana oliendo a overol de trabajo, oliendo a grasa. El médico me miró a la cara y dijo: ‘¿Para qué necesita 10 dedos un peoncito? Voy a quitártelo’. Y me quitó el muñón”.
Lula rememoró el episodio y analizó los avances médicos: “Si fuera hoy, no lo habría perdido. Me haría un implante y colocaría un dedo mayor que este”.
El líder sindical también repasó el impacto emocional que atravesó durante su juventud: “El médico podría haberme dejado el muñón para rascarme la nariz, pero me lo quitó. Y ahora estoy aquí e incluso me considero portador de una discapacidad. Hoy lo llevo bien, pero pasé un año en el que iba avergonzado en el autobús. No quería que nadie viera mi dedo. Dejaba la mano metida en el bolsillo o la envolvía en una toalla. ¡Una bobada!”.
En ese mismo sentido, describió los desafíos diarios que debió superar tras la pérdida: “Tenía dificultades porque cuando iba a lavarme la cara, colocaba la mano así y, antes de que el agua llegara a la cara, ya se había caído. Me llevó un tiempo hasta que aprendí. No fui a una escuela de rehabilitación porque no había, pero aprendí que solo tenía que hacer así para que todo el agua llegara a la cara”.
Cuatro años después del accidente, en 1968, Da Silva comenzó su actividad gremial en el Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo. Desde esa base laboral construyó su perfil de representación obrera, ocupó una banca legislativa entre 1987 y 1991, y alcanzó la presidencia de Brasil en los períodos 2003-2010 y desde 2023.






