La crisis chilena cumplió este lunes un mes: comenzó por la subida del precio del billete de metro y con los días se convirtió en un clamor popular contra el modelo económico del país, la represión y el actual Gobierno. Miles de chilenos y chilenas tomaron las calles una vez más, mostrando desconfianza no solo a la nueva agenda social propuesta por Sebastián Piñera sino también de cara al acuerdo parlamentario sobre una nueva Constitución en el país.
La comunidad tuvo una vez más como epicentro de las protestas a la Plaza Italia, renombrada por los manifestantes como "Plaza Dignidad".
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, se dirigió este domingo a la nación en un discurso televisado desde el Palacio de La Moneda, sede del Ejecutivo. El mandatario asumió por primera vez parte de las críticas dirigidas hacia la actuación de las fuerzas de seguridad en la represión de las movilizaciones populares y reconoció que “hubo uso excesivo de la fuerza, se cometieron abusos y delitos y no se respetaron los derechos de todos”.
El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de Chile ha informado que los heridos suman a estas alturas 2391, de los cuales 1482 fueron por disparos (de balas, perdigones, balines o armas de fuego no identificadas) y el resto por golpes, gases y otras formas de lesión.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), un ente de la Organización de Estados Americanos (OEA), comenzó este lunes una visita de varios días al país para investigar centenares de denuncias por abusos, torturas, violencia sexual y homicidios por parte de las fuerzas de seguridad.
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