Miami disfruta de un atractivo paisaje arquitectónico en el downtown y una economía fuerte, pero si prosperidad está muy lejos de ser compartida igualitariamente. Titulado “Toward a More Inclusive Region” [Hacia una región más inclusiva], el informe fue coescrito por el destacado urbanista Richard Florida para el grupo Miami Urban Future Initiative de la Universidad Internacional de la Florida.
De hecho, sobre la base de una medida estándar de desigualdad económica, el Condado Miami-Dade tiene la segunda diferencia mayor del país entre los que tienen y los que no tienen, y solamente en Nueva York la situación es peor, indica el informe. La clasificación de la zona metropolitana de Miami en el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, está a la par de Panamá y Colombia.
“Incluso más de Nueva York, en Miami la división es profunda”, dijo en una entrevista Florida, quien coescribió el informe con Steven Perdigo, profesor de la Universidad de Nueva York “Miami ha atraído a la gente más rica del mundo, y siguen llegando. Pero también tiene una economía basada en el turismo, la hotelería y los servicios, que tienen niveles de salario muy bajos en Estados Unidos. Así que, por definición, es una de las economía más desiguales del país”.
Un mapa basado en el coeficiente ilustra lo que muchos miamenses observan a diario: algunas de las zonas más desiguales están ubicadas a lo largo de la costa, donde los vecindarios pobres conviven junto a algunos de los códigos postales de mayor patrimonio. Pero estos vecinos pobres son forzados a marcharse tierra a adentro cada vez más, a medida que el llamado aburguesamiento avanza hacia el oeste, dijo Florida.
Al mismo tiempo, la clase media en Miami-Dade es relativamente pequeña y se reduce continuamente, concluyó el informe. Poco más del 43 por ciento de los núcleos familiares de Miami son de clase media, la oncena proporción más baja de las 53 zonas metropolitanas con una población de más de un millón de habitantes en Estados Unidos. Y esa proporción se ha reducido significativamente a lo largo del tiempo. Hace 50 años, el 65 por ciento de los núcleos familiares de Miami-Dade eran de clase media, indica el informe.
Nuevos cálculos del Censo pudieran ofrecer una explicación parcial. Durante años, Miami-Dade ha perdido más población, que se ha mudado a otras partes del país, que las que se ha mudado aquí de otros estados (su población aumenta impulsada por la inmigración y los nacimientos). Por su parte, la población del Condado Broward ha aumentado aproximadamente lo mismo que otras partes del país, y los datos históricos muestran que la mayoría de las personas que se mudan de Miami-Dade se van a vivir a Broward. Algunos expertos opinan que el éxodo puede explicarse en el hecho que más personas de clase media buscan vivienda menos cara en Broward.
Florida dijo que las conclusiones en el nuevo análisis de la desigualdad es coherente con las conclusiones de un informe anterior del grupo de estudios de FIU presentado anteriormente este año, que identificó “una profunda crisis de asequibilidad” en todo Miami-Dade y el resto del sur de la Florida.
El alto costo de la vivienda en Miami, además de los bajos salarios, significa que muchas personas batallan para pagar el alquiler o la hipoteca y que además les quede suficiente dinero para pagar el resto de sus gastos, concluyó ese informe anterior. Este año, el informe ALICE de United Way identificó que la proporción de familias que ganan menos de lo que cuesta vivir en la zona ha aumentado a 40 por ciento.
Casi la mitad de la fuerza laboral de Miami-Dade trabaja en empleos de servicio en el turismo, el sector minorista y de alimentos, y gana unos $26,532 al año. El ingreso anual medio de un trabajar en Miami-Dade es solamente $31,702, el tercero más bajo del país, según el informe.
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