El anuncio, realizado a través de un comunicado oficial del mando naval de los Guardianes de la Revolución, se produjo como respuesta directa a la orden de Donald Trump de bloquear el paso de buques en la zona.
La cúpula militar iraní utilizó un lenguaje cargado de beligerancia para advertir a la Casa Blanca sobre los riesgos de una intervención armada en la región, asegurando que "el enemigo quedará atrapado en un torbellino mortal en el estrecho si da un paso en falso".
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El estrecho de Ormuz, en el centro del conflicto global
El cruce de amenazas se da en un contexto de extrema fragilidad internacional, tras el fracaso de las negociaciones de paz que tuvieron lugar el sábado en Pakistán.
Con las vías diplomáticas formalmente cerradas, Teherán reafirmó su dominio operativo sobre la ruta por la que circula gran parte del petróleo mundial, desafiando la presencia de la Marina estadounidense en aguas internacionales.
"Todo el tráfico está bajo el control total de las fuerzas armadas", sentenciaron los jefes militares mediante una publicación en redes sociales, desestimando la capacidad de Washington para imponer un bloqueo efectivo sin enfrentar una represalia de gran escala.