Unas 25 personas continúan atrapadas debajo de los escombros provocados por el terremoto de magnitud 5,6 que sacudió este lunes a Java, la principal isla de Indonesia, que dejó como saldo la muerte de al menos 162 personas y más de 700 heridas, informaron hoy las autoridades gubernamentales.
El sismo dañó más de 2.000 viviendas y provocó la evacuación de más de 5.000 habitantes. Sobre el total de personas heridas, advirtieron que el saldo "puede ser mucho mayor", según la agencia AFP.
Agentes de los servicios de emergencias sacaron de debajo de los escombros a habitantes de Cianjur, donde el caos, el estrés y el miedo estuvieron presentes.
Agus Azhari, de 19 años, estaba con su madre en su domicilio cuando el salón se derrumbó en apenas unos segundos a causa del sismo. "No podía ver nada. El polvo de las ruinas me impedía ver", explicó Azhari a la agencia de noticias AFP. "Cogí la mano de mi madre -de 56 años- y corrimos fuera de la casa mientras sentía gritos de auxilio por todos lados", añadió.
Una mujer y su bebé fueron salvados abajo de los escombros, al igual que Oman, de 55 años, que estaba cocinando cuando las paredes de su casa empezaron a temblar. "De repente, me encontré dentro de mi casa destrozada. Estaba atrapado entre los escombros y no podía moverme. Mi mujer estaba afuera", explicó el hombre que sufrió heridas importantes.
El epicentro del sismo fue ubicado cerca de la ciudad de Cianjur, a unos 110 kilómetros al sudeste de Yakarta, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El terremoto tuvo numerosas réplicas que provocaron deslizamientos de tierra y los servicios de emergencias tuvieron que utilizar excavadoras para rescatar a personas y limpiar autopistas.
"Lamento informar que 162 (personas) murieron", dijo el gobernador de Java Occidental, Ridwan Kamil, en un video al que tuvo acceso la agencia de noticias AFP.
Previamente, Kamil afirmó que se había restablecido parcialmente la electricidad por la noche, pero sin especificar si esto era así gracias a generaciones o porque la red eléctrica estaba funcionando.
Tras el terremoto, Herman Suherman, jefe de la administración de Cianjur, declaró a la cadena Metro TV que había un flujo constante de víctimas y que el principal hospital de la ciudad no tenía electricidad, por lo que los médicos no podían operar a las víctimas.
"Actualmente nos ocupamos de las personas que se encuentran en situación de urgencia en el hospital. Las ambulancias siguen llegando al hospital desde los pueblos", aseguró Suherman.
El temblor también se sintió en Yakarta, la capital del país, pero allí no se reportaron víctimas ni daños importantes.
La directora de la Agencia Indonesia de Meteorología, Dwikorita Karnawati, declaró: "Pedimos a la gente que se quede fuera de los edificios por el momento, teniendo en cuenta que podría haber réplicas". Haciendo caso a la recomendación oficial, miles de personas pasan la noche en el exterior de los edificios, y algunas de ellas llevan cascos de protección contra las posibles caídas de restos.
Antecedentes dramáticos
Indonesia registra a menudo terremotos por encontrarse en el "cinturón de fuego" del Pacífico, punto de encuentro de las placas tectónicas.
En 2018, en la isla de Lombok y la isla vecina de Sumbawa un violento sismo causó más de 550 muertos. Ese mismo año, otro terremoto, de magnitud 7,5, provocó un tsunami que azotó Palu, en la isla de Sulawesi, y causó la muerte o la desaparición de 4.300 personas. En 2006, la isla de Java sufrió un sismo de magnitud 6,3 en el centro. Hubo 6.000 fallecidos y decenas de miles de heridos.
Pero el país sigue principalmente marcado por el terremoto del 26 de diciembre de 2004, de una magnitud de 9,1, frente a las costas de Sumatra. El potente temblor desencadenó un devastador tsunami que causó la muerte de 220.000 personas en toda la región, de ellas 170.000 en Indonesia, una de las catástrofes naturales más mortíferas jamás registradas.
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