Redacción Aire Digital
El Departamento de Justicia de Estados Unidos resolvió retomar las ejecuciones después de 16 años de moratoria legal entorno al asunto. Así lo confirmó el fiscal especial William Barr, quien dijo que la medida se tomó para “traer justicia a las víctimas de los crímenes más horribles”.
Durante los últimos años, la justicia condenó a diversas personas a pena de muerte a nivel federal, pero la última sentencia en hacerse efectiva fue durante el mandato de George W. Bush, en 2003.
Federal Government to Resume Capital Punishment After Nearly Two Decade Lapse https://t.co/GcVD08VOw8
— Justice Department (@TheJusticeDept) 25 de julio de 2019
La pausa se debió a la polémica que generaban algunas de las sustancias utilizadas durante las ejecuciones, responsables de situaciones como el ajusticiamiento estatal fallido en Oklahoma en 2014, cuando el reo Clayton Darrell sufrió un ataque al corazón luego de sufrir daños y convulsiones tras recibir la inyección letal.
Aunque a nivel federal el castigo estuvo inactivo, siguió llevándose a cabo en los 29 estados que autorizan esta condena. Los datos de las ejecuciones estatales bajaron en los últimos 20 años, pero siguen siendo muy superiores a las federales. En 2018 25 personas fueron ejecutadas en ocho estados distintos, según datos de The Washington Post.
Para acallar las quejas, Barr anunció que se sustituirá el proceso actual que se utiliza en las inyecciones letales. A partir de ahora se aplicará una sola dosis de pentobarbital en lugar de la mezcla actual de tres barbitúricos. Este es un protocolo que ya implementaron estados como Georgia, Missouri y Texas.
Tras el anuncio se programaron algunos ajusticiamientos. Cinco presos que se encuentran en el “corredor de la muerte”, condenados por asesinato, delitos de tortura y violación contra niños y ancianos, serán los primeros reclusos federales ejecutados. Tres de ellos en diciembre de este año y los otros dos en enero de 2020.
“El Departamento de Justicia ha buscado la pena de muerte contra los peores criminales, incluidos estos cinco asesinos, cada uno de los cuales fue condenado por un jurado tras un proceso completo y justo”, recalcó Barr.
La aplicación de este castigo está limitado a varios delitos, divididos en tres categorías: homicidios, delitos de narcotráfico, y espionaje y traición.
El nuevo paso en favor de la medida por parte del Gobierno de Trump vuelve a poner en primera línea un debate que permanecía momentáneamente apagado y que divide tanto a la sociedad como a las organizaciones sociales.
Mientras que el actual presidente ha defendido en diversas ocasiones que se trata de un recurso para “disuadir” a potenciales criminales de delinquir, los representantes demócratas presentan una oposición casi en bloque contr a la pena de muerte.
Joe Biden, vicepresidente durante la época de Obama y el candidato con más perspectivas en las primarias demócratas para las elecciones de 2020, fue durante largo tiempo uno de los pocos defensores de la medida en su partido, pero cambió de opinión recientemente.
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