Cameron Airpark Estates es un barrio residencial que cuenta con una pista de aterrizaje y donde cada casa –diseñada según el gusto de su propietario– tiene lugares de estacionamiento designados para aviones privados, cuyos dueños viven en el mismo y los emplean para trasladarse hacia sus trabajos o realizar viajes de placer.
Sin dudas, es el paraíso de cualquier amante de la actividad aeronáutica con avión propio, ya que cada vivienda tiene un lugar adecuado para dejarlo en la puerta de la misma y, las calles, están diseñadas para arribar al aeropuerto usando una aeronave como si se lo hiciera en un auto.
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Cameron Park visto desde el suroeste, donde se aprecian las residencias y las amplias calles de rodaje de autos y aviones (de unos 50 metros de ancho), y la pista 13/31, de 20 metros menos, de uso exclusivo para despegues y aterrizajes.
Es más: la mayoría de los vecinos van y vienen a sus respectivos trabajos en sus aviones: desayunan, despegan hacia un aeropuerto cercano y, desde el mismo, se dirigen a cumplir con sus obligaciones, ahorrando muchísimo tiempo y evitando el muy intenso tráfico de las autopistas circundantes.
Esta aeroestación –llamada Cameron Airpark– lleva décadas en funcionamiento y su éxito es tal que, a la fecha, solo tiene una casa a la venta.
La misma cuesta 1,5 millón de dólares y, además del inmenso terreno que la rodea y los ocho lugares de estacionamientos para aviones o autos, cuanta con cuatro dormitorios, cinco baños y una sala de estar con chimenea.
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Una imagen muy común en el aeroparque residencial, con lugares de estacionamiento designados para autos y aviones privados, cuyos dueños viven en el mismo y los emplean para trasladarse hacia sus trabajos o realizar viajes de placer.
El precio de la casa da una idea del alto poder adquisitivo de los vecinos del barrio y, lograr formar parte de esta comunidad no es nada fácil debido a la reducida oferta.
Asimismo, Cameron Airpark ganó una inmensa popularidad merced a un video de TikTok subido por el usuario @thesoulfamily, que se viralizó y obtuvo más de 4,8 millones de visitas.
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Cameron Park se construyó en 1963 y, cada casa, se edificó con hangares en el interior o en el exterior de la misma. Varios aeródromos permanecieron intactos después de la Segunda Guerra Mundial y, posteriormente, algunos fueron convertidos en aeroparques privados, como en este caso.
Un lugar increíble
Las amplias calles de Cameron Airpark Estates, que también se utilizan para el rodaje de las aeronaves, conectan cada residencia –con su respectivo hangar– hasta el aeropuerto público ubicado al oeste del mismo, llamado Cameron Airpark.
Se construyó en 1963 y, cada casa, se edificó con hangares en el interior o en el exterior de la misma. Entre 1939 y 1946, el número de pilotos en lo Estados Unidos creció de 34.000 a más de 400.000 y, varios aeródromos, permanecieron intactos después de la Segunda Guerra Mundial.
Posteriormente, algunos fueron convertidos en aeroparques privados por la Administración Federal de Aviación (Federal Aviation Administration, o FAA) estadounidense para aprovechar las instalaciones y como lugar de residencia de pilotos militares retirados.
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Un Piper PA-11 Cub Special (fabricado en los 40 y que, históricamente, fue la aeronave utilizada durante décadas en las escuelas de pilotos), aparcado en el frente de una casa en Cameron Park. En el barrio hay aviones de tipo tipo y, algunos propietarios, poseen más de uno.
Cameron Airpark es un aeropuerto de uso público dedicado a la aviación general y, el predio, de 25 hectáreas, se encuentra a 1285 pies (391 metros) sobre el nivel del mar.
No tiene torre de control (generalmente se vuela en condiciones VFR –Visual Flight Rules, o Reglas de Vuelo Visual–), por lo que las comunicaciones radiales (la frecuencia es de 123.05 MHz) de las aeronaves son absolutamente clave al momento de operar.
La pista, completamente asfaltada y con cabeceras 13/31 (con orientación general sureste-noroeste), mide 4051 pies de largo por 50 pies de ancho (1232 x 15,2 metros).
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Existen estrictas ordenanzas sobre el ruido de las aeronaves y los horarios de descanso en los que se sugiere no operar. En el cartel se lee: “Reducción de ruido. No realizar virajes hasta una milla náutica (1805 metros) del aeroparque o debajo de 2000 pies (608 metros) del nivel medio del mar. Por favor, vuele silenciosamente”. Además, se indica la altura del aeropuerto (1285 pies, o 391 metros) sobre el nivel del mar y la frecuencia de radio a utilizar por los aviones (123.05 MHz).
El aeropuerto realiza más de 36.000 operaciones por año (con un promedio de 98 por día): 98% para vuelos de aviación general y 2% de taxis aéreos. A la fecha, hay unas 110 aeronaves en el barrio: un 88% son monomotores y, el 12%, multimotores.
Cada una de las 124 casas de Cameron Park Estates –el barrio dispone también de 20 lotes vacíos para futuras construcciones– tiene garages y hangares separados, con puertas eléctricas controladas a distancia, para estacionar los autos y las aeronaves de los propietarios y residentes.
Incluso las calles del barrio fueron bautizadas con nombres relacionados con el mundo de la aeronáutica como, por ejemplo, Cessna Drive o Boeing Road.
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En el inmenso predio hay con un lago artificial, también llamado Cameron Park. Con una superficie de aproximadamente 4 hectáreas, el sector tiene un sendero que rodea el espejo de agua, áreas de picnic, alquiler de botes, canchas de tenis y áreas de juegos.
Kevin Cooksy, gerente de Cameron Airpark, indicó que las calles del sector residencial son más anchas que la pista del aeropuerto, ya que están diseñadas para que aviones y autos se crucen entre sí de manera segura, mientras que la pista está reservada exclusivamente para despegues y aterrizajes.
El ancho de estas calles es de 165 pies (unos 50 metros), mucho mayor a la de cualquiera en una ciudad, y unos 20 metros más que el de la pista.
Las más de 100 casas y lotes son parte del Distrito Especial del aeropuerto; sin embargo, están financieramente separadas de este último cuando se trata de administrar las propiedades y activos comunes del barrio.
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La cabecera 13 vista desde el oeste, donde se destacan las residencias con garages y hangares para el estacionamiento de autos y aviones. En la actualidad, hay unas 110 aeronaves en Cameron Airpark: un 88% son monomotores y, el 12%, multimotores.
Para mantener las calles del vecindario, los residentes crearon una línea de bonos que se aplica a todas las propiedades en el parque aéreo con el único propósito de renovar y mantener todas las superficies pavimentadas.
Como aeródromo residencial que es, Cameron Airpark es de propiedad privada y, personas ajenas al mismo, tienen absolutamente prohibido ingresar o utilizar sus instalaciones sin permiso, ya que también cuenta con restaurantes, tiendas y un club de campo.
El predio también cuenta con un lago artificial, también llamado Cameron Park. Con una superficie de aproximadamente 4 hectáreas, el sector tiene un sendero que rodea el espejo de agua, áreas de picnic, alquiler de botes, canchas de tenis y áreas de juegos.
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En la imagen se aprecia claramente la diferencia de ancho de la pista (30 metros) y el de las calles del sector residencial (de 50) y, la de estas últimas, es mucho mayor a la de cualquiera en una ciudad.
“En lugar de un viaje de dos horas y media o tres horas, hacía un viaje en avión de 35 a 40 minutos”, contó Burl Skaggs, un piloto que se mudó al barrio en 2003 y que, durante siete años, hasta que se jubiló, fue a trabajar a bordo de su avión.
Como tomar un vuelo desde un aeropuerto comercial tradicional es más engorroso e insume más tiempo, es otro de los motivos por los que los residentes de este barrio optan por hacerlo con sus aeronaves.
"Bajar al aeropuerto (comercial) desde aquí es aproximadamente una hora, y luego tienes que esperar y pasar por seguridad, todos los controles. Aquí, abrías el portón de tu hangar, ponés en marcha el avión, vas a la pista y despegás", dijo Daniel Kurywchak, presidente de la asociación Friends of Cameron Airpark.
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Toda la señalética del predio (tales como los indicadores de velocidad máxima, acceso y egreso de la pista, nombres de calles, señales de stop y hasta los buzones de correos) fue instalada a muy baja altura para evitar que las alas de los aviones no colisionen con ningún cartel. Con el mismo fin y, priorizando la seguridad de las operaciones áreas, todo el tendido eléctrico de Cameron Park Estates es subterráneo.
Asimismo, toda la señalética del predio (tales como los indicadores de velocidad máxima, acceso y egreso de la pista, nombres de calles, señales de stop y hasta los buzones de correos) fue instalada a muy baja altura para evitar que las alas de los aviones no colisionen con ningún cartel.
Con el mismo fin y, priorizando la seguridad de las operaciones áreas, todo el tendido eléctrico de Cameron Park Estates es subterráneo.
El barrio adoptó una política de “acceso residencial a través de la cerca" que cubre las reglas de tránsito (por así llamarlas) del lugar para la coexistencia segura de vehículos terrestres y aeronaves tanto en el vecindario como en la zona del aeropuerto.
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Cada año, la ciudad de Cameron Park organiza un evento llamado Props, Cops, and Rodders Show (Hélices, policías y rodadores –en la jerga, son conductores rápidos e imprudentes– donde los residentes presentan sus aviones y/o autos clásicos para hacer una “demostración de fuerza en la comunidad” en el Cameron Airpark.
Los visitantes deben coordinar con el residente el cruce de la pista para transitar con sus vehículos, ya que el acceso a la misma está delimitada por una valla y, en aras de la seguridad, los pilotos que estén operando en ese momento, deberán quedar en espera –tanto para despegar o ya aterrizados– detrás de la cerca.
Aunque la convivencia es buena, ya que los habitantes de este vecindario comparten la misma pasión común, hay propietarios que pueden poco tolerantes con el ruido de los vuelos. Para evitar eventuales disputas, existen estrictas ordenanzas sobre el ruido de las aeronaves y los horarios de descanso en los que se sugiere no operar.
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Viraje y aproximación final a la cabecera 31 de Cameron Airpark vista desde una aeronave. La pista, completamente asfaltada y con cabeceras 13/31 (con orientación general sureste-noroeste), mide 4051 pies de largo por 50 pies de ancho (1232 x 15,2 metros).
Por caso, ningún piloto podrá realizar virajes hasta una milla náutica (1805 metros) del aeroparque o debajo de 2000 pies (608 metros) del nivel medio del mar.
Cada año, la ciudad de Cameron Park organiza un evento llamado Props, Cops, and Rodders Show (Hélices, policías y rodadores –en la jerga, son conductores rápidos e imprudentes– donde los residentes presentan sus aviones y/o autos clásicos para hacer una “demostración de fuerza en la comunidad” en el Cameron Airpark.
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Los visitantes deben coordinar con el residente el cruce de la pista para transitar con sus autos, ya que el acceso a la misma está delimitada por una valla y, en aras de la seguridad, los pilotos que estén operando en ese momento, deberán quedar en espera –tanto para despegar o ya aterrizados– detrás de la cerca. El cartel dice: “Solo aeronaves más allá de este punto”.
Además de incontados tipos de aviones, se presentan autos estadounidenses antiguos con trabajos de pintura especiales, y hasta carritos de golf personalizados, junto con bandas tributo a las de rock de los 80 en vivo y una fuerte presencia policial (especialmente invitados) para mantener a todos “extra seguros”.
Por eso, Cameron Park Estates es un lugar único, donde el amor por la aviación se convierte en un estilo de vida y, para los afortunados residentes del mismo, su límite solo será el cielo.