Al menos tres personas murieron este miércoles por el descarrilamiento un tren de pasajeros en Escocia, a la altura de la localidad de Stonehaven, supuestamente por el impacto del convoy contra los restos de un corrimiento de tierra que había en la zona debido a las fuertes lluvias de los últimos días.
La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, que ya desde los primeros minutos describió el suceso como un "incidente extremadamente grave", brindó su apoyo a los afectados y aseguró que el descarrilamiento se produjo en una zona de difícil acceso para los servicios de emergencia.
Una treintena de vehículos se desplazaron al lugar, desde donde las autoridades dieron un primer balance de víctimas mortales. "Pese a los esfuerzos de los médicos, podemos confirmar que tres personas fueron declaradas muertas en el lugar", informó la Policía de Transportes, según la BBC.
El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, también reaccionó a través de Twitter, para declararse "entristecido por este grave incidente", así como para expresar su apoyo a los afectados y dar las gracias a los servicios de emergencias.
Las tormentas que azotaron estos días el centro y el este de Escocia provocaron problemas en el servicio ferroviario. El conductor del convoy, de cuatro vagones y que conectaba las localidades de Aberdeen y Glasgow, habría pedido permiso para cambiar de vías, según fuentes citadas por la radiotelevisión pública británica.
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