Conmoción en la realeza británica: asesinaron con un hacha a la médica del rey Carlos III y detuvieron a su marido

Hannah Terry atendía a los monarcas en Sandringham. Su pareja fingió un asalto en su casa para encubrir el femicidio, pero la policía lo descubrió.

Hannah Terry atendía a Carlos III y Camila en Sandringham.

Hannah Terry atendía a Carlos III y Camila en Sandringham.

La médica de cabecera del rey Carlos III y la reina Camila, Hannah Terry, apareció muerta en su casa de Dersingham, en el este del Reino Unido. La policía detuvo de inmediato a su esposo, Mark Cain, quien intentó ocultar el femicidio inventando un asalto.

La agresión ocurrió durante la madrugada del domingo en la planta alta de la propiedad. Según la hipótesis de la fiscalía, el acusado estranguló a la profesional y la atacó brutalmente con un hacha mientras los hijos del matrimonio y dos amigos de la familia dormían en la vivienda tras una pijamada.

La coartada falsa que desarmó la policía

Durante la audiencia judicial, el fiscal Steve Bell explicó la maniobra de Cain para desviar la investigación. El hombre llamó al servicio de emergencias para denunciar una supuesta entradera violenta. Aseguró que peleó con un delincuente en la planta baja mientras su esposa dormía en el piso superior.

Cuando los efectivos ingresaron al inmueble, notaron que el sospechoso sólo tenía heridas leves. Al subir las escaleras, encontraron a Terry tendida en el suelo sin signos vitales. La autopsia confirmó que la médica murió a causa de lesiones gravísimas en la cabeza y en el cuello.

Hannah Terry junto a su esposo Mark Cain, quien quedó detenido e imputado por el crimen.

Hannah Terry junto a su esposo Mark Cain, quien quedó detenido e imputado por el crimen.

Cain compareció por videoconferencia desde el penal de Norwich ante el Tribunal de la Corona de King’s Lynn. El acusado sólo confirmó sus datos de identidad y quedó detenido bajo prisión preventiva. La Justicia fijó la próxima audiencia para el 3 de diciembre y el juicio oral para junio de 2027.

Terry trabajaba desde hacía ocho años en el Centro Médico de Grimston. Sus compañeros de guardia expresaron su profundo dolor tras el asesinato: “Hemos perdido a una doctora excepcional, una colega muy querida y una amiga, y su ausencia se sentirá profundamente en toda nuestra comunidad sanitaria”. Los reyes británicos ya recibieron la notificación oficial del caso.

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