Elecciones en Brasil: qué dicen las encuestas sobre Lula y Flávio Bolsonaro y por qué el resultado preocupa a Javier Milei
Brasil se prepara para una elección que concentra todas las miradas y vuelve a poner en escena una disputa política que trasciende sus fronteras.
Lula y Flávio Bolsonaro disputan un balotaje ajustado hacia las elecciones en Brasil.
El 4 de octubre Brasil irá a las urnas para elegir presidente en una elección atravesada por la paridad entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. El eventual balotaje está previsto para el 25 de octubre.
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Elecciones en Brasil: la entrevista completa en AIRE a Martín Schapiro, periodista, abogado y especialista en Derecho Internacional
El escenario electoral brasileño fue analizado en AIRE en el programa Santa Siesta por Martín Schapiro, periodista, abogado y especialista en Derecho Internacional, quien señaló que la disputa entre Lula y el candidato del bolsonarismo se desarrolla en un contexto de fuerte polarización social.
Schapiro destacó que se trata de una dinámica que Brasil arrastra desde hace varios años. Recordó que en 2018 Jair Bolsonaro se enfrentó a Fernando Haddad y que, en 2022, Bolsonaro y Lula protagonizaron una elección que terminó con una victoria ajustada del actual presidente.
En 2026, la disputa vuelve a colocar a Lula frente a un representante de la familia Bolsonaro: Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
“Es un escenario de polarización social persistente en Brasil”, explicó Schapiro durante la entrevista con AIRE.
Lula y Flávio Bolsonaro, frente a una elección en Brasil muy pareja
Las encuestas recientes muestran una competencia estrecha entre ambos dirigentes. Un sondeo de AtlasIntel difundido el 29 de septiembre ubicó a Flávio Bolsonaro apenas 0,1 puntos por encima de Lula en un escenario de segunda vuelta, una diferencia dentro del margen de error.
Otros estudios también muestran diferencias pequeñas. Una encuesta de Datafolha publicada el 24 de septiembre registró 47% para Lula y 45% para Flávio Bolsonaro en un eventual balotaje.
Para Schapiro, más allá de los números, uno de los datos que aparece como novedad es el menor entusiasmo de los votantes y cierto hartazgo frente a una disputa que vuelve a enfrentar a los dos grandes espacios políticos del país.
Al mismo tiempo, señaló que esto no habría quebrado el peso electoral del bolsonarismo ni el liderazgo de Lula dentro del progresismo brasileño.
Qué representa el apellido Bolsonaro en Brasil
Durante la entrevista, Schapiro analizó el peso que conserva el apellido Bolsonaro en el electorado brasileño.
El especialista señaló que, pese a los cuestionamientos que existen sobre la gestión de Jair Bolsonaro, especialmente durante la pandemia y por sus enfrentamientos con otros poderes del Estado, una parte de la población lo identifica como una figura enfrentada al establishment político y económico.
Según explicó, el fenómeno se vincula además con cambios sociales más amplios dentro de Brasil, entre ellos una mayor preocupación por la seguridad, el crecimiento del sector evangélico y una transformación de las aspiraciones laborales hacia el emprendedurismo.
“Bolsonaro se convirtió, porque era el presidente, en la figura excluyente de la derecha”, sostuvo Schapiro.
Las apuestas online y una medida de Lula en plena campaña
Otro de los temas abordados fue la decisión de Lula de prohibir las apuestas online en Brasil.
Schapiro relativizó el impacto de las recientes restricciones vinculadas a Meta y puso el foco en las llamadas bets. Según explicó, la medida se relaciona con un problema que el Gobierno brasileño considera especialmente relevante: el endeudamiento de las familias y el impacto de las apuestas sobre sectores vulnerables.
El especialista sostuvo que la prohibición cuenta con un nivel importante de respaldo social, aunque también advirtió sobre el momento en que fue anunciada, a pocos días de las elecciones.
“Tiene un potencial electoral interesante”, afirmó Schapiro, aunque señaló que también existe el riesgo de que sea percibida como una medida tomada de manera desesperada por la cercanía del comicio.
La medida fue anunciada por Lula el 25 de septiembre y quedó vinculada a una estrategia más amplia para abordar el endeudamiento de los hogares antes de las elecciones del 4 de octubre.
Qué puede cambiar para Argentina
La elección brasileña también tiene una importancia directa para Argentina por el peso de Brasil como socio comercial y por la relación política entre ambos países.
Schapiro planteó que, más allá de las afinidades personales entre los dirigentes, la relación bilateral debería ser observada desde una perspectiva estratégica.
En ese sentido, consideró que una eventual victoria de Flávio Bolsonaro podría favorecer un acercamiento entre los gobiernos de Argentina y Brasil, mientras que un triunfo de Lula exigiría un eventual recalculo de la relación y un esfuerzo por acercar posiciones.
El especialista también destacó que la elección brasileña tiene una dimensión regional, en un escenario sudamericano atravesado por un corrimiento hacia posiciones de derecha y por la influencia de Estados Unidos.
“Es importante más allá del vínculo personal entre los presidentes, por lo que significa para la configuración muy corrida a la derecha que hoy tiene la política sudamericana”, explicó.
¿Qué dicen las encuestas sobre las elecciones de Brasil?
Ante la pregunta sobre cuánto crédito darles a las encuestas, Schapiro pidió mantener una diferencia fundamental: una encuesta no es una elección.
Recordó que los sondeos del ciclo electoral anterior tuvieron diferencias con el resultado final y sostuvo que, aunque las principales consultoras brasileñas trabajan bajo reglas específicas y son observadas con atención, sus resultados deben interpretarse como una fotografía de un momento determinado.
Los últimos estudios efectivamente muestran una competencia muy cerrada. El 4 de octubre será la primera vuelta y, si ningún candidato supera el umbral necesario, el balotaje está previsto para el 25 de octubre.
La elección brasileña será seguida de cerca desde Argentina no solo por el resultado político, sino también por las posibles consecuencias sobre una relación bilateral que involucra comercio, diplomacia y la dinámica regional.







