Abuso sexual en la Universidad de Cornell: revelan sanciones para los 7 acusados
La Universidad de Cornell sancionó a siete estudiantes por abuso sexual, con medidas que van desde la expulsión hasta capacitaciones obligatorias.
Los siete hombres fueron sometidos a un procedimiento disciplinario interno de Cornell tras la denuncia presentada por una estudiante.
La Universidad de Cornell sancionó de manera diferente a los siete integrantes de una fraternidad acusados de participar en un episodio de abuso sexual contra una estudiante ocurrido en octubre de 2024. Las medidas fueron desde la expulsión de la institución hasta trabajos escritos y capacitaciones obligatorias.
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El caso comenzó cuando una estudiante, identificada públicamente como Jane Doe, denunció que había sido víctima de distintos actos sexuales sin su consentimiento dentro de la casa de la fraternidad Chi Phi. Los siete hombres señalados participaron posteriormente de un procedimiento disciplinario interno de la universidad.
Según documentos obtenidos por The New York Times, el panel encargado de analizar el caso impuso dos expulsiones, dos suspensiones y distintas sanciones menores para los otros tres acusados. Los documentos permiten conocer por primera vez cómo Cornell distribuyó las responsabilidades y qué medidas tomó contra cada uno.
Qué castigo recibió cada uno de los siete acusados
Las sanciones no fueron iguales para todos. El panel de tres integrantes que analizó el caso durante 12 días, en mayo de 2025, evaluó las conductas atribuidas a cada estudiante y determinó distintos niveles de responsabilidad.
- Matthew Ingalls fue expulsado de Cornell. De acuerdo con los documentos disciplinarios, el panel lo encontró responsable de abuso sexual y consideró que había manipulado, explotado y puesto en peligro a Jane Doe en beneficio propio y para entretener a otras personas.
- Jonathan Newell también fue expulsado. El estudiante había sido señalado por distintos comportamientos durante el encuentro y, según los documentos, fue quien envió un mensaje de Snapchat a otros integrantes de la fraternidad para invitarlos a ingresar a la habitación donde se encontraba Jane Doe.
- Winston Lee recibió una suspensión de dos años, seguida por varios semestres de libertad condicional disciplinaria cuando regresara a la universidad. Además, se le prohibió contactar a Jane Doe y tuvo que completar capacitación sobre acoso sexual y escribir trabajos de reflexión.
- Gillio Lopes fue suspendido durante tres semestres y recibió dos años de libertad condicional disciplinaria. Al igual que Lee, tuvo prohibido contactar a Jane Doe y debió realizar capacitaciones y trabajos escritos relacionados con acoso sexual. Ambos habían sido acusados por Jane Doe de participar en actos sexuales sin su consentimiento.
- Diego Sarabia ya se había graduado cuando se tomó la decisión disciplinaria, por lo que Cornell no podía aplicarle una expulsión en los mismos términos que a los estudiantes activos. La universidad emitió contra él una orden de persona non grata, que le impide ingresar al campus durante tres años. Jane Doe lo había acusado de besarla por la fuerza.
- Los otros dos acusados, Scott Norris y Scott Kretzschmar, recibieron medidas considerablemente menores. Ambos tuvieron que mantenerse alejados de Jane Doe, realizar capacitaciones sobre acoso sexual, uso de redes sociales e intervención de terceros y escribir trabajos de reflexión. En el caso de Kretzschmar, además, documentos judiciales recientemente desclasificados muestran que Cornell no lo encontró responsable de abuso sexual, sino de una conducta menor denominada intento de explotación sexual. Su abogado sostuvo que su cliente nunca fue acusado ni considerado responsable de violación y afirmó que no se encontraba presente durante ninguna actividad sexual.
Cornell no determinó que todos fueran responsables de abuso sexual
Uno de los puntos centrales de los documentos es que el procedimiento disciplinario no concluyó que Jane Doe hubiera sido víctima de abuso sexual por parte de los siete hombres. Todos los acusados negaron haber cometido delitos y ninguno fue imputado penalmente. En 2024, el fiscal del condado de Tompkins decidió no presentar cargos criminales. Además, la fraternidad Chi Phi fue prohibida en el campus.
La diferencia entre las sanciones generó críticas por parte del abogado de Jane Doe, Thomas Giuffra, quien consideró que las medidas no reflejaban la gravedad de las acusaciones. Según su planteo, salvo dos de los hombres, los demás todavía podrían graduarse y obtener un título de Cornell. La universidad, en tanto, rechazó realizar comentarios específicos sobre las sanciones y argumentó que las leyes federales de privacidad estudiantil le impedían hacerlo.
El caso ahora será revisado por el estado de Nueva York
El escándalo volvió a tomar fuerza después de que Jane Doe presentara una demanda y se conocieran nuevos documentos sobre el procedimiento interno de Cornell. A raíz de la controversia, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ordenó una revisión independiente de cómo la universidad manejó el caso.
Además, la fiscal general del estado, Letitia James, fue designada como fiscal especial con facultades para investigar el caso y, eventualmente, presentar cargos penales. De esta manera, las sanciones internas de Cornell podrían convertirse apenas en una parte de una investigación mucho más amplia sobre qué ocurrió aquella noche y sobre la respuesta de la universidad frente a las acusaciones.






