Algo más de ocho millones de refugiados huyeron de Ucrania y se registraron en Europa un año después del inicio de la invasión rusa, uno de cada cinco de una población total de 43 millones. Son mujeres, niños, ancianos: los hombres en menor número porque no pueden abandonar el país y deben quedarse a luchar.
En la actualidad, Europa acoge a 8.075.440 refugiados procedentes de Ucrania, de acuerdo con datos de Acnur (el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) del 15 de febrero. La mayoría de ellos se encuentran en Polonia, donde se han asentado de momento 1.563.386. A continuación, se sitúan Alemania (1.055.323), la República Checa (489.865), Italia (169.837), España (166.832) y Reino Unido (161.400). Y por contradictorio que pueda parecer, el país al que más desplazados acudieron es Rusia, con 2.852.395.
Son 173.645 los refugiados que han llegado a la bota de Italia desde que comenzó el ataque ruso, el 24 de febrero de 2022: 92.353 mujeres, 49.444 menores, 31.848 hombres, en su mayoría, ancianos.
¿Quiénes son las personas que huyeron a Italia a causa de la guerra en Ucrania? ¿Qué estatus, vulnerabilidades y planes tienen? ¿Qué formación y experiencia profesional tienen los adultos y qué trabajo realizan en Italia? ¿Van los menores a la escuela? ¿Cuál es el nivel de acceso a los servicios de integración?
Estas son las preguntas a las que ayuda a responder un perfil realizado por la Agencia de la ONU para los Refugiados Acnur, en asociación con la ONG Intersos y en colaboración con Protección Civil a 1.531 personas distribuidas en las principalmente ciudades que han recibido refugiados ucranianos: Roma, Nápoles, Milán y Bologna.
Entre otras cosas, las respuestas muestran que:
- El 86% de los hogares considera que su estancia en Italia es de larga o media duración.
- El 63% de los adultos en edad de trabajar busca empleo en Italia.
- El 72% de los adultos tiene estudios universitarios.
- El 21% de los niños en edad escolar no asiste a la escuela italiana (el idioma es la primera gran barrera).
- El 39% de los hogares incluyen al menos una persona con vulnerabilidad.
Los refugiados en Italia
Entre las personas que llegan a Italia, más de 158.850 han solicitado y obtenido un permiso de residencia por protección temporal, siendo la Lombardía la región en la que se presentó el mayor número de solicitudes (28.024), seguida de Emilia Romagna (18.596), Campagna (16.673), Lazio (14.231) y Veneto (13.282).
Entre las principales ciudades se encuentra Roma (9.890), que precede a Nápoles (8.516), Milán (6.967), Brescia (4.804), Caserta (3.517) y Turín (3.489).
Los solicitantes de protección pueden obtener un subsidio de 300 euros mensuales durante un máximo de tres meses y una ayuda de 150 euros por hijo (solo por tres meses).
A los llegados de Ucrania desde el inicio de la guerra, el gobierno les concede protección temporal hasta el 4 de marzo de 2023, por decreto renovable por un año. Este estatus garantiza asistencia sanitaria con las mismas protecciones que a los ciudadanos italianos, también la posibilidad de trabajar por cuenta ajena o por cuenta propia, asistir a un curso de formación profesional y a las escuelas italianas.
También puede solicitar a través de la web una beca de subsistencia para usted y sus hijos: 300 euros al mes por adulto durante un máximo de tres meses, con un suplemento de 150 al mes por cada hijo.
De la emergencia a la integración
Pero, ¿cómo es la vida de un refugiado doce meses después del ataque ruso? Transcurre entre dificultades y expectativas, contando con una solidaridad que -hecho no trivial- nunca ha faltado. Rainews 24, el canal de todas las noticias de la radiotelevisión nacional, emite todos los días un informativo en ucraniano; hay además muchas organizaciones locales que siguen prestando apoyo donde otros compatriotas ya establecidos en Italia, disponen de parte de su tiempo libre para ayudar a los que llegan.
“Los niños, por ejemplo, fueron inmediatamente colocados en clases de italiano: pero a menudo, gracias a internet, siguen también cursos de ucraniano, porque sus padres no quieren que se queden atrás cuando vuelvan a casa”, explica a Wired Ludmila Kostiv, responsable de la asociación milanesa Ukraine Più, que ha abierto una pequeña biblioteca con textos en idiomas a disposición de los refugiados en el barrio milanés de Affori.
Como me cuenta Marina, una joven ucraniana que vive en Milán, toda su familia permanece en Ucrania a pesar del peligro: “Desde hace un año del inicio de la guerra estoy trabajando como mediadora cultural en un Centro de ayuda para refugiados compatriotas.” Una historia que se repite entre quienes tienen su vida separada por la guerra. “Para mí es muy difícil pensar que tal vez no tendré la posibilidad de volver a mi país, a mi casa. Toda mi familia está en Ucrania. Decidieron quedarse a pesar del peligro porque la vida continua y tienen toda su vida allí”.
Dramático impacto en el futuro de los más chicos
La guerra también está teniendo un impacto devastador en la salud mental y el bienestar de los niños. Se calcula que 1,5 millones de niños corren el riesgo de sufrir depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático y otros problemas de salud mental, con implicaciones y efectos potencialmente a largo plazo.
La crisis económica, con un gran número de familias que declaran una pérdida significativa de ingresos, junto con la crisis energética desencadenada por la guerra, está devastando el bienestar de los niños y las familias. Según una encuesta reciente de Unicef, el 80% de los encuestados señaló un deterioro de su situación económica; un análisis de Unicef muestra que el porcentaje de niños que viven en la pobreza casi se ha duplicado, pasando del 43% al 82%. La situación es especialmente grave para los 5,9 millones de personas actualmente desplazadas en Ucrania.
“Los niños y niñas de Ucrania han vivido un año de horror”, dijo la Directora General de Unicef, Catherine Russell. “Millones de niños se van a dormir con frío, asustados, y se despiertan con la esperanza de que este brutal conflicto haya terminado.
Según datos proporcionados por Unicef, la guerra en Ucrania está teniendo un impacto dramático en las vidas y el futuro de los 7,8 millones de niños del país; donde se registran más de 438 niños muertos y 854 habían resultado heridos (datos del ACNUDH), lo que hace un total de casi 1.300 niños afectados. Estos son solo los informes que la ONU ha podido verificar: el número real de víctimas entre los niños es probablemente mucho mayor.
Más de 3.000 niños ucranianos que huyeron de la guerra ingresaron en escuelas de Lombardía en Italia: “Muchos quieren terminar aquí sus estudios”. En la actualidad, 3.359 alumnos llegados de Ucrania tras el inicio del conflicto estudian en las escuelas de la región: 1.534 asisten a primaria, 817 a secundaria, 565 a parvulario y 443 a bachillerato.
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