Zamioculca: la planta "imposible de matar" que es furor en Santa Fe por su resistencia
Si se te mueren hasta los cactus o vivís en un departamento con poca luz, esta es tu especie ideal. Conocé a la "joya de Zanzíbar", la planta que sobrevive al olvido y purifica tu aire.
¿Buscás una planta que resista todo? La Zamioculca es la reina de la supervivencia y la elegida por los santafesinos que aman el verde sin complicaciones.
Hay un mito urbano que dice que para tener plantas hay que ser un experto, pero la Zamioculca (o Zamia) llegó para desmentirlo. En los últimos años, se convirtió en la planta más buscada en los viveros de la ciudad y las floristerías de la peatonal santafesina, no solo por su estética moderna de hojas verdes enceradas, sino por su dureza legendaria.
Es la compañera ideal para quienes pasan muchas horas fuera de casa o para oficinas del centro que no cuentan con grandes ventanales.
La clave de la Zamioculca está "bajo tierra". Posee unos rizomas (estructuras similares a papas) que funcionan como reservorios de agua. Esto le permite aguantar semanas enteras de sequía sin que sus hojas se pongan amarillas.
Poca luz: A diferencia de la mayoría, no necesita sol directo. De hecho, el sol fuerte de la tarde santafesina puede quemar sus hojas. Prefiere rincones con luz tenue o artificial.
Crecimiento constante: Aunque es de crecimiento lento, es muy gratificante ver cómo sus brotes nuevos salen de la tierra como si fueran espárragos verdes.
zamioculca
Olvidate de las plantas que se mueren. La Zamioculca es tan robusta que es casi imposible de matar y transformará tu hogar con su elegante verdor.
Los dos únicos secretos para que dure años
Aunque sea "inmortal", hay dos errores que pueden terminar con ella. Si los evitás, la tendrás para siempre:
El riego (Menos es más): Este es el punto más importante. La Zamioculca muere por exceso de agua, nunca por falta. En invierno, un riego al mes es suficiente. En verano, podés hacerlo cada 15 días. Regla de oro: Si la tierra no está seca como un desierto, no le des agua.
No la limpies con productos químicos: Sus hojas ya brillan naturalmente. Si querés que luzcan espectaculares, pasales un paño apenas humedecido con agua para sacarles el polvillo. Evitá los abrillantadores comerciales que tapan sus poros.
En muchas culturas, se la conoce como la "planta del armario" porque puede vivir en lugares casi sin ventanas, pero también se le atribuyen propiedades para absorber las malas energías y las toxinas del ambiente, como el xileno y el tolueno.