Las botellas térmicas que ya no conservan bien la temperatura pueden convertirse en aliadas inesperadas para el jardín. Antes de descartarlas, vale la pena mirar su estructura resistente y su capacidad como una oportunidad para resolver tareas simples del cuidado de las plantas.
Macetas resistentes y originales
Una de las opciones más prácticas es transformarlas en macetas o contenedores para plantas pequeñas.
Solo hay que cortar la parte superior y realizar pequeños orificios en la base para permitir el drenaje. Su material firme las vuelve ideales para:
Aromáticas como albahaca, menta o perejil
Suculentas
Plantines en etapa inicial
Además, son duraderas y soportan bien la intemperie.
Otra alternativa muy útil es utilizarlas como protectores para brotes jóvenes.
Colocadas boca abajo sobre la planta, funcionan como una especie de mini invernadero casero. De esta manera:
Crean un microclima más cálido
Reducen el impacto del viento
Protegen de heladas leves
Es una solución simple y efectiva en épocas de bajas temperaturas.
Sistema de riego por liberación lenta
También pueden convertirse en reservorios de agua caseros.
Enterradas parcialmente y con pequeños orificios en los laterales o en la base, permiten que el agua se libere de forma gradual, ayudando a mantener la tierra húmeda por más tiempo. Esta opción es especialmente útil:
Comprobar que no haya materiales dañados o bordes filosos
Esto garantiza un uso seguro y evita afectar la salud de las plantas.
Reutilizar botellas térmicas viejas no solo ayuda a reducir residuos, sino que también suma soluciones prácticas y económicas para el jardín. Con un poco de creatividad, pueden convertirse en herramientas simples pero muy funcionales.