Las empresas que han sustentado su política desde la venta de productos y servicios basados en un estilo de vida artificial y unos beneficios más que abultados, no siempre han jugado limpio en sus estrategias de venta frente a sus clientes o consumidores con la intención de adelantarse al mercado. Las empresas utilizan técnicas y estrategias de marketing verde donde venden una idea cuando en realidad el producto no siempre cumple con esa imagen exterior que se observa. Es reinterpretar la imagen para vender más. Este fenómeno se denomina Greenwashing o, en español, ecolavado.
El concepto Greenwashing es un término en inglés («Green» significa «verde» + «washing» significa «lavado») utilizado para ver las malas prácticas que algunas empresas realizan cuando presentan un producto o cualquier propuesta como respetuoso ante el medio ambiente aunque en realidad no lo sea. Es un «maquillaje» de cara al observador o posible cliente para dar una idea falsa sobre algo que en realidad no es tan «verde» como se aparenta, ni tampoco practican la economía circular en sus empresas.
¿Cómo funciona el Greenwashing?
El Greenwash es una evolución del concepto tradicional del Witewhash o el blanqueo de imagen. Aquí entra en juego el destacar valores culturalmente positivos de empresas o instituciones que en muchos casos disponen de poca ética o crímenes que afectan a otras personas o instituciones y que a través de este método, pretenden limpiar su imagen para no perder o recuperar clientela.
El concepto de Greenwash se entiende como “la inducción al público hacia el error o la percepción diferente, haciendo hincapié en las credenciales medioambientales de una empresa, persona o producto cuando estas son irrelevantes o infundadas”.
En pocas palabras, es el aprovechamiento por parte de las empresas o cualquier institución, de la susceptibilidad y moralidad de las personas que consumen ciertos servicios o productos que refuerzan su ética y moral, en valores de sustentabilidad y protección del medio ambiente o de la Tierra.
Este concepto fue acuñado por David Bellamy, con motivo de la celebración del día de la tierra en el año 1990. En aquel momento ya resaltó la hipocresía de algunas empresas, que colocaban sus productos acompañado de maravillosas y bonitas imágenes de la naturaleza, resaltando un compromiso con el medio ambiente que era realmente cuestionable.
¿Cómo reconocer el Greenwashing?
- Un lenguaje ambiguo: términos o palabras sin un concepto o fundamento claro. Por poner un ejemplo: amigos del medioambiente.
- Los productos verdes: se utiliza mucho en el campo de la limpieza o la cosmética. Empresas que ofrecen productos que limpian a la perfección por su eficacia con colores verdes e imágenes de naturaleza y «frescor «, pero que en su producción, contamina seriamente las aguas de ríos cercanos.
- Los mensajes irrelevantes: Se enfatiza ese pequeño atributo ecológico por no decir el único en productos y objetos donde todos los demás no lo son para nada.
- Cuando se alude al «mejor de su clase». Declarar que una marca o empresa es significativamente más sostenible o verde que las otras desde su perspectiva de categoría. Ahora se utiliza mucho en informes anuales sobre la compañías enfatizando que «somos los más sostenibles» o «hemos contaminado menos que las empresas»
- La utilización de un lenguaje confuso incluyendo palabras o frases que aludan beneficios sostenibles o medioambientales y que en algunos casos, sólo profesionales del sector podrían entender.
Las formas de identificar el Greenwash son principalmente a través de la comunicación visual. Sin embargo, ésta es sólo una parte de las recomendaciones que podrían mejorar las empresas para ser más consistentes con su clientela final y objetivo.
El desarrollar una relación honesta es una prioridad que debería plantearse en beneficio de todos. Identificarlas es útil y necesario para la persona – clientes que se transforma paulatinamente en consumidores responsables – en vez de utilizar técnicas de marketing verde.
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