¿Por qué los perros necesitan morder cosas?: la ciencia explica qué hay detrás de este comportamiento
Masticar juguetes o bocadillos no constituye un hábito caprichoso ni una conducta destructiva sin sentido.
El estudio de la Universidad de Sídney comprobó que la masticación sostenida disminuye los niveles de cortisol en la sangre de los perros.
Muchos dueños interpretan que un perro que muerde objetos simplemente busca entretenerse o llamar la atención. Sin embargo, la conducta de masticación responde a una necesidad natural que los perros mantienen desde sus antepasados, incluso después de miles de años de domesticación.
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La alimentación moderna cubre sus necesidades nutricionales, pero no elimina todos los comportamientos asociados con la búsqueda y el procesamiento del alimento. Morder, desgarrar y masticar forman parte de ese repertorio instintivo y también permiten al animal explorar diferentes texturas y objetos.
Una revisión sistemática realizada por investigadores de la Escuela de Veterinaria de la Universidad de Sídney analizó los posibles beneficios funcionales de la masticación en perros. Entre los aspectos estudiados aparecen la salud bucal, la digestión y la relación entre esta actividad y la respuesta del organismo frente al estrés.
Por qué masticar puede ayudar a un perro frente al estrés
La masticación genera una actividad repetitiva que puede resultar tranquilizadora para algunos animales. Diferentes investigaciones estudiaron su relación con el cortisol, una hormona que participa en la respuesta del organismo ante situaciones de estrés.
Algunos trabajos encontraron una disminución de los niveles de cortisol asociada con la masticación durante situaciones estresantes. Además, determinados estudios observaron efectos positivos sobre funciones cognitivas en perros sometidos a ansiedad.
Esto no significa que un juguete para morder pueda solucionar por sí mismo un cuadro de ansiedad. Los problemas de conducta requieren una evaluación profesional cuando aparecen de manera persistente o afectan el bienestar del animal.
Sin embargo, ofrecer oportunidades adecuadas para masticar puede enriquecer la rutina de un perro y permitirle expresar una conducta natural.
Entre los posibles beneficios de esta actividad se encuentran:
- Estimulación mental: masticar mantiene al perro concentrado y le permite interactuar con diferentes texturas.
- Entretenimiento: una alternativa apropiada puede ayudar a combatir el aburrimiento, especialmente durante períodos de poca actividad.
- Conducta natural: roer permite satisfacer una motivación que forma parte del repertorio normal de los perros.
- Bienestar: en determinados animales, la actividad repetitiva puede contribuir a generar un estado de mayor calma.
Qué puede masticar un perro y cuáles son los objetos peligrosos
No todos los perros necesitan el mismo tipo de mordillo. La edad, el tamaño corporal, la fuerza de la mandíbula, la salud dental y la manera de masticar determinan qué alternativa resulta más apropiada.
La zanahoria puede funcionar como una opción sencilla para algunos animales. En los cachorros que atraviesan la dentición, una zanahoria fría puede ofrecer una textura agradable para las encías. Los perros adultos también pueden consumirla, siempre que el tamaño resulte adecuado y bajo supervisión.
Los juguetes diseñados específicamente para masticar ofrecen otra alternativa. La recomendación general consiste en elegir un producto suficientemente grande para que el perro no pueda introducirlo completo en la boca y respetar las indicaciones de edad y tamaño del fabricante.
En cambio, algunos objetos habituales pueden generar lesiones.
Los palos representan un riesgo porque pueden desprender astillas capaces de lastimar la boca y la garganta. Los huesos cocidos también pueden quebrarse y generar fragmentos peligrosos.
Para elegir una alternativa segura, conviene prestar atención a estos puntos:
- Tamaño: el objeto debe ser suficientemente grande para reducir el riesgo de ingestión accidental.
- Edad: los cachorros necesitan opciones adaptadas a la dentición, mientras que los perros mayores pueden requerir materiales más blandos.
- Fuerza de mordida: los perros que destruyen juguetes rápidamente necesitan productos resistentes, pero no excesivamente duros.
- Anatomía: los perros braquicéfalos, como bulldogs y pugs, pueden manejar mejor formatos cortos y gruesos.
- Material: conviene evitar objetos extremadamente duros, como astas o cuernos, porque pueden ejercer una presión excesiva sobre los dientes.
- Supervisión: un juguete nuevo requiere observación para comprobar que el perro no desprenda piezas ni intente tragarlas.
La supervisión es clave para evitar accidentes
Incluso un juguete diseñado para perros puede deteriorarse con el uso. Por eso, conviene revisar periódicamente su estado y retirarlo cuando presente grietas, desprendimientos o partes pequeñas.
La supervisión resulta especialmente importante durante los primeros minutos de interacción con un objeto nuevo. Ese período permite comprobar si el animal lo utiliza correctamente o si intenta destruirlo y tragar sus fragmentos.
La consulta con el veterinario también puede orientar la elección, especialmente cuando existen problemas dentales, una mandíbula particularmente fuerte o antecedentes de ingestión de objetos.
Morder no significa necesariamente que un perro tenga un problema de conducta. En muchos casos, roer representa una forma natural de explorar, entretenerse y regularse. La diferencia está en ofrecerle una alternativa apropiada: una que permita satisfacer esa necesidad sin convertir el juego en un riesgo para su salud.






