Ni lavandina ni detergente: la forma ideal de limpiar el filtro de la campana extractora sin desarmarla
Los fabricantes advierten que no hay que usar lavandina ni detergente común y que la clave está en identificar el tipo de filtro antes de empezar.
Cada cuánto hay que limpiar la campana de la cocina y cómo hacerlo con un truco casero.
La campana extractora es uno de los electrodomésticos que más grasa y restos de humo acumula en la cocina, por lo que necesita una limpieza periódica para funcionar bien y evitar malos olores. Sin embargo, no todos los productos sirven para cualquier parte del aparato y los especialistas recomiendan prestar atención al tipo de filtro antes de empezar.
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Para limpiar la parte exterior, la opción más sencilla es usar agua y jabón suave con un paño blando, siempre asegurándose de que el equipo esté apagado y frío. En superficies de acero inoxidable, marcas como Bosch aconsejan limpiar siguiendo la dirección de la veta y evitar productos con cloro o elementos abrasivos.
El paso a paso para limpiar el filtro metálico
En el caso de los filtros metálicos de grasa, los fabricantes recomiendan retirarlos antes de limpiarlos. Según Bosch, lo ideal es sumergirlos en agua caliente con jabón durante unos 10 minutos, luego frotarlos con un cepillo, enjuagarlos y dejarlos secar completamente antes de volver a colocarlos.
Desde Thermador también sugieren apagar la campana, esperar a que se enfríe y retirar los filtros metálicos para lavarlos con agua caliente y jabón. La frecuencia de limpieza puede variar entre uno y tres meses, dependiendo del uso que se le dé al aparato.
Por eso, no es recomendable intentar limpiar profundamente el filtro sin retirarlo: la forma correcta depende del modelo y siempre conviene consultar el manual del fabricante.
Qué hacer si la campana tiene filtro de carbón activado
Si la campana utiliza un filtro de carbón activado porque funciona con recirculación, el procedimiento cambia. Estos filtros no son lavables y, según Bosch, deben reemplazarse periódicamente, aproximadamente cada tres o cuatro meses según el uso.
La clave está en no aplicar lavandina ni productos abrasivos sobre la campana y en distinguir entre el filtro metálico de grasa y el de carbón antes de iniciar la limpieza. Así se evita dañar el equipo y se mantiene su rendimiento.





