Las orquídeas tienen fama de ser delicadas y, cuando empiezan a verse feas o pierden su corona, muchos piensan que no hay vuelta atrás. Pero la especialista en jardinería María Ferrarotto desmintió ese mito y dejó un mensaje clave para quienes aman estas flores: no hay que rendirse ante el primer signo de daño.
En un video que compartió en su cuenta de Instagram (@ladoctoradelasplantas), Ferrarotto fue contundente: “Quién te dijo que porque tu orquídea perdió la corona se va a morir. No creas en ese cuento antiguo y pasado de moda”.
Por qué no hay que tirar la orquídea aunque parezca perdida
La experta explicó que, aunque la planta sufra daños en su estructura principal, todavía puede regenerarse. “Cuando la orquídea sufre un daño en su tronco principal, o lo que llamamos la orquídea madre, muy posiblemente te va a dar keiki (una nueva orquídea), así que no la tires. Cuídala como el primer día”, recomendó.
Para ilustrar su consejo, mostró un caso concreto: “Y para muestra, un botón. Mirá cómo está esta orquídea que perdió la corona, aquí está cortada, y me está dando este maravilloso keiki, que ya tiene cantidad de hojas, y mirá cómo van las raíces nuevas por todas partes, buscando nutrientes y más humedad, para que ese keiki pueda alcanzar su estado de madurez”, relató con entusiasmo.
Orquídea
El secreto está en la paciencia y el cuidado
Ferrarotto insistió en que no hay que desanimarse frente a una planta dañada. “Si tenés una orquídea que sufrió un daño de la corona, no la tires a la basura, no pierdas la esperanza, porque seguramente te va a dar un keiki, que es una nueva flor”, concluyó.
Los consejos clave para revivir una orquídea dañada
No la descartes de inmediato: aunque pierda la corona o parte del tronco, la planta puede generar un keiki.
Revisá las raíces: si todavía hay raíces verdes o plateadas, la orquídea sigue viva.
Cuidá la humedad: ubicá la maceta en un lugar con buena humedad ambiental, pero sin encharcar el sustrato.
Evitá el sol directo: las orquídeas prefieren luz brillante pero filtrada, como cerca de una ventana con cortina liviana.
Usá un sustrato adecuado: corteza de pino, carbón vegetal o musgo sphagnum ayudan a que las raíces respiren.
No te excedas con el riego: solo regá cuando el sustrato esté casi seco, para evitar pudriciones.
Fertilización moderada: aplicá fertilizante específico para orquídeas, en baja concentración, para estimular nuevas hojas y raíces.
Tené paciencia: el proceso de regeneración puede tardar varios meses, pero con constancia la planta puede dar un nuevo brote fuerte.
Con estos consejos, la próxima vez que tu orquídea parezca perdida, no la tires: con paciencia y los cuidados correctos, puede volver a florecer y sorprenderte.