Tener plantas dentro de casa suma belleza, calma y hasta beneficios para el bienestar diario. Sin embargo, no todas son tan inofensivas como parecen: varias de las especies más comunes pueden resultar tóxicas para personas y mascotas. Conocer sus riesgos es clave para decidir dónde colocarlas y cómo manipularlas de manera segura.
1. Lirio de la paz (Spathiphyllum)
Apreciado por sus hojas verdes brillantes y sus flores blancas, el lirio de la paz es famoso por sus cualidades purificadoras del aire. Pero también contiene cristales de oxalato de calcio, capaces de causar irritación oral, náuseas o dificultad para respirar si se ingiere.
En mascotas, incluso pequeñas cantidades pueden provocar salivación excesiva y malestar gastrointestinal.
Este “árbol del dinero” es una de las suculentas más populares por su fácil cuidado y por la creencia de que atrae prosperidad.
Aun así, su savia puede generar irritación cutánea en adultos y, si se consume, vómitos, diarrea y cansancio en niños o animales domésticos. Lo ideal es mantenerla lejos del alcance.
planta de jade
Planta de jade.
3. Flor de Pascua (Euphorbia pulcherrima)
Símbolo clásico de la Navidad, su colorido la convierte en un infaltable de las fiestas.
Si se ingiere, puede causar malestar estomacal e irritación leve de la piel, por lo que conviene ubicarla en repisas altas o lugares donde los chicos y las mascotas no lleguen.
4. Orejas de elefante (Alocasia)
Sus enormes hojas de aspecto tropical son irresistibles para los amantes de la decoración. Sin embargo, esta planta también contiene oxalatos de calcio y es altamente irritante al tacto y más aún si se ingiere.
Puede provocar hinchazón, dolor, irritación oral, vómitos y babeo excesivo en animales. Si se trasplanta o poda, se recomienda usar guantes.