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La tragedia de Emily Rose: por qué el exorcismo real fue mucho más aterrador que la película

67 rituales, 30 kilos de peso y un juicio que conmocionó a Europa. Esta es la crónica de Anneliese Michel, la joven cuya muerte dividió a la ciencia y a la religión.

En 2005, el cine nos presentó a Emily Rose, una estudiante poseída por seis demonios. Sin embargo, detrás de los efectos especiales, se esconde la historia de Anneliese Michel, una joven alemana cuya vida terminó en 1976 tras un calvario de diez meses de exorcismos ininterrumpidos.

El inicio del descenso: ¿epilepsia o posesión?

Anneliese era una joven profundamente católica y alegre hasta los 16 años, cuando comenzó a sufrir convulsiones extrañas. Los médicos le diagnosticaron epilepsia del lóbulo temporal, una condición que puede generar alucinaciones religiosas y alteraciones sensoriales.

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A pesar de la medicación, su estado empeoró. Anneliese aseguraba ver "caras diabólicas" y sentir un rechazo visceral hacia crucifijos y agua bendita. Para ella y su familia, la medicina había fallado: el problema no estaba en el cerebro, sino en el alma.

El ritual de los 67 exorcismos

En 1975, el obispo de Wurzburgo autorizó el rito bajo el Rituale Romanum. Durante casi un año, los sacerdotes Ernst Alt y Arnold Renz sometieron a Anneliese a sesiones de hasta cuatro horas, dos veces por semana.

la tumba de annaliese michel

La tumba de Annaliese Michel, cuya historia marcó un antes y un después en la mitología que rodea a los exorcismos.

Durante estos ritos, Anneliese realizaba hasta 600 genuflexiones (sentadillas religiosas) diarias, lo que le rompió los ligamentos de las rodillas. Dejó de comer, afirmando que "los demonios no se lo permitían", y comenzó a dormir en el suelo de piedra.

Un final sin milagro y un juicio histórico

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El 1 de julio de 1976, Anneliese murió por malnutrición y deshidratación. El caso llegó a los tribunales en lo que se conoció como el Juicio de Aschaffenburg. Los padres y los sacerdotes fueron condenados a seis meses de prisión (suspendida) por homicidio negligente. La autopsia fue clara: Anneliese no era una poseída, sino una enferma mental que murió por falta de atención médica básica.

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