Por qué el girasol es la estrella de la primavera
El girasol es una de esas plantas que siempre agradecen el esfuerzo. Sus semillas germinan enseguida, se adaptan a distintos tipos de suelo y en pocas semanas ya muestran un crecimiento que sorprende.
Pero lo mejor llega en verano: sus flores enormes y amarillas se convierten en el centro de todas las miradas y siguen la luz del sol durante el día, llenando de energía cualquier rincón.
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El girasol es ideal para sembrar en octubre.
Paso a paso: cómo sembrar girasoles y no fallar en el intento
- Elegí el lugar: El girasol necesita pleno sol, al menos 6 horas directas por día. Buscá el rincón más luminoso del jardín o el balcón.
- Prepará la tierra: Lo ideal es un suelo suelto y bien abonado. Si podés, agregá compost o tierra fértil para que crezcan fuertes.
- Sembrá las semillas: Colocalas a unos 2 o 3 centímetros de profundidad y dejá espacio entre cada una, porque crecen bastante.
- Riego: Mantené la tierra húmeda, pero sin encharcar. En verano, agradecen riegos más frecuentes.
- Crecimiento: En solo 8 a 10 semanas, los girasoles ya pueden empezar a florecer y llenar de color tu casa.
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El truco para tener girasoles todo el verano
Si querés que tu jardín esté siempre lleno de flores, sembrá girasoles de manera escalonada: cada dos semanas, poné nuevas semillas. Así, vas a tener girasoles floreciendo de forma continua durante toda la temporada.
El girasol es la apuesta segura para quienes buscan un jardín alegre, fácil de mantener y lleno de vida.