La flor de colores intensos que podés plantar en octubre y tener en el jardín durante todo el verano
Esta es una planta resistente al calor que produce flores llamativas durante los meses cálidos y puede cultivarse en jardines y macetas.
La planta produce flores de tonos amarillos, naranjas y rojizos que aportan color al jardín durante los meses cálidos.
Con la llegada de octubre, el jardín empieza a recuperar protagonismo y aparecen nuevas opciones para sumar flores durante la primavera y el verano. Una de ellas es la gaillardia, una planta conocida por sus flores de colores intensos y su buena adaptación a lugares soleados.
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Sus capítulos florales combinan habitualmente tonos amarillos, naranjas y rojizos, con un centro más oscuro que genera un contraste muy llamativo. Según la especie y la variedad, las flores pueden presentar distintas formas y combinaciones de color.
Además de utilizarse en canteros y borduras, la gaillardia puede cultivarse en macetas. Esto la convierte en una alternativa para patios, terrazas y balcones que reciben varias horas de sol.
La gaillardia puede llenar de color el jardín durante los meses cálidos
La gaillardia pertenece a un grupo de plantas que toleran bien el calor y las condiciones de un jardín soleado. Cuando encuentra un lugar adecuado, puede producir flores durante un período prolongado y mantener el color en los canteros durante buena parte del verano.
Octubre resulta un buen momento para incorporarla porque las temperaturas primaverales favorecen el crecimiento de nuevas plantas. Puede partirse de semillas o incorporarse al jardín como ejemplar joven, dependiendo de la disponibilidad.
Una vez establecida, la planta puede alcanzar un tamaño considerable y desarrollar numerosos tallos florales. Por eso, conviene dejar suficiente espacio entre ejemplares para que circule el aire y cada planta pueda crecer sin quedar demasiado apretada.
Sus flores también pueden recibir visitas de abejas, mariposas y otros insectos, por lo que puede formar parte de un jardín que busque incorporar más biodiversidad.
Los cuidados que necesita la gaillardia
La luz solar es uno de los factores más importantes para esta planta. Lo ideal es ubicarla en un sector donde reciba varias horas de sol directo durante el día. Una buena iluminación también ayuda a conseguir un crecimiento más compacto y una floración abundante.
El sustrato debe tener buen drenaje. La gaillardia puede tolerar períodos de sequedad una vez establecida, pero no se lleva bien con el exceso de humedad. En una maceta, resulta fundamental que el recipiente tenga agujeros en la base.
Durante las primeras semanas después de plantarla necesita riegos regulares para desarrollar sus raíces. Luego, la frecuencia puede reducirse y adaptarse a las condiciones del clima. En los períodos de mucho calor conviene revisar la humedad del sustrato con mayor frecuencia, sin regar automáticamente si la tierra todavía permanece húmeda.
También es recomendable retirar las flores marchitas a medida que aparecen. Además de mantener la planta prolija, esta tarea permite favorecer la producción de nuevos capítulos florales.
Si se cultiva en maceta, puede ser necesario renovar parte del sustrato o trasplantarla cuando las raíces ocupan demasiado espacio. Una maceta de tamaño adecuado y un suelo que drene bien ayudan a evitar problemas durante el verano.
Una opción para jardines soleados
La gaillardia puede combinarse con otras especies de floración estival para crear canteros llenos de color. Sus tonos amarillos, naranjas y rojos contrastan especialmente bien con flores blancas, violetas o rosadas.
Por su tolerancia al calor y su floración prolongada, es una alternativa interesante para quienes buscan plantar en octubre y mantener el jardín colorido durante toda la temporada cálida.





