El potus es una de las plantas más queridas en los hogares argentinos. Es fácil de cuidar, crece rápido y llena de verde cualquier rincón. Pero hay un error que se repite en casi todas las casas y que puede dejarlo al borde del desastre: regarlo de más.
Aunque muchos piensan que el potus necesita mucha agua para crecer fuerte, la realidad es exactamente al revés. El exceso de riego es la principal causa de hojas amarillas, blandas y con manchas oscuras.
Por qué el potus no soporta el exceso de agua
El potus viene de zonas tropicales, donde alterna entre humedad y sequía. Por eso, sus raíces necesitan respirar y no soportan estar siempre mojadas.
Los cinco pasos clave para que tu potus vuelva a estar sano
Regá solo cuando la tierra esté seca: Meté un dedo en la tierra: si los primeros 2 o 3 centímetros están secos, ahí sí toca regar. En verano será más seguido, en invierno mucho menos.
Usá macetas con buen drenaje: Es fundamental que la maceta tenga agujeros abajo. Si usás una maceta decorativa, poné el potus en un contenedor interno con drenaje.
Sacá el agua del plato: Nunca dejes agua acumulada en la base. Eso pudre las raíces.
Elegí un sustrato liviano y aireado: Lo ideal es mezclar turba o compost, perlita y tierra negra suave. Cuanto más aireada, mejor.
Mejor poco riego que demasiado: Si tenés dudas, esperá. El potus aguanta la sequía, pero no el encharcamiento.