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El error común que arruina las hojas del potus y cómo evitarlo

Aprendé a identificar las señales y recuperá tu potus en pocos pasos.

El potus es una de las plantas más queridas en los hogares argentinos. Es fácil de cuidar, crece rápido y llena de verde cualquier rincón. Pero hay un error que se repite en casi todas las casas y que puede dejarlo al borde del desastre: regarlo de más.

Aunque muchos piensan que el potus necesita mucha agua para crecer fuerte, la realidad es exactamente al revés. El exceso de riego es la principal causa de hojas amarillas, blandas y con manchas oscuras.

Por qué el potus no soporta el exceso de agua

El potus viene de zonas tropicales, donde alterna entre humedad y sequía. Por eso, sus raíces necesitan respirar y no soportan estar siempre mojadas.

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Cuando la tierra está constantemente húmeda:

  • Las raíces se quedan sin oxígeno y empiezan a pudrirse.
  • Aparecen hongos y la planta deja de absorber nutrientes.
  • Todo esto se refleja en las hojas, que se ponen amarillas, blandas y con manchas negras.
potus
Para que el potus se mantenga sano es importante no regarlo de más.

Para que el potus se mantenga sano es importante no regarlo de más.

Muchos, al ver las hojas caídas o amarillas, creen que la planta está seca y la riegan aún más, pero eso solo empeora el problema.

Cómo saber si tu potus está sufriendo

Prestá atención a estos síntomas:

  • Hojas amarillas y blandas.
  • Manchas negras en los bordes.
  • Tallos oscuros y débiles.
  • Ramas que se caen o pierden fuerza.

Si ves alguna de estas señales, es momento de revisar el riego.

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Los cinco pasos clave para que tu potus vuelva a estar sano

  • Regá solo cuando la tierra esté seca: Meté un dedo en la tierra: si los primeros 2 o 3 centímetros están secos, ahí sí toca regar. En verano será más seguido, en invierno mucho menos.
  • Usá macetas con buen drenaje: Es fundamental que la maceta tenga agujeros abajo. Si usás una maceta decorativa, poné el potus en un contenedor interno con drenaje.
  • Sacá el agua del plato: Nunca dejes agua acumulada en la base. Eso pudre las raíces.
  • Elegí un sustrato liviano y aireado: Lo ideal es mezclar turba o compost, perlita y tierra negra suave. Cuanto más aireada, mejor.
  • Mejor poco riego que demasiado: Si tenés dudas, esperá. El potus aguanta la sequía, pero no el encharcamiento.

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