Noelia Castillo Ramos, la joven de 25 años que había quedado parapléjica, accedió este jueves a la eutanasia en un centro de salud de Sant Pere de Ribes, luego de un extenso proceso judicial que incluyó la oposición de su propio padre. El procedimiento se llevó a cabo tras dos años de trámites y fallos favorables tanto en tribunales españoles como europeos.
La intervención había sido inicialmente prevista para agosto de 2024, pero fue suspendida por una presentación judicial de su familia. Finalmente, y con aval definitivo de la Justicia, la joven pudo concretar su decisión, bajo estrictos protocolos sanitarios.
De qué manera se llevó adelante el proceso de eutanasia de Noelia Castillo
Antes de iniciar el procedimiento, el equipo médico confirmó que Noelia mantenía su voluntad de acceder a la muerte asistida y que se encontraba en pleno uso de sus facultades mentales.
El proceso se realizó sin la presencia de familiares, únicamente con profesionales de la salud, tal como establecen las normativas vigentes en España. Días antes, la joven había reiterado públicamente su decisión, al expresar el agotamiento físico y emocional que atravesaba producto de su situación.
De acuerdo con el protocolo del Ministerio de Sanidad, la eutanasia puede aplicarse por vía oral o intravenosa. En este caso, se utilizó un esquema farmacológico escalonado.
Primero se le administró medicación para reducir el nivel de conciencia. Luego, se indujo un coma profundo mediante sedación controlada. Finalmente, se aplicó un fármaco que detuvo las funciones vitales.
Todo el procedimiento se desarrolló en un lapso de entre 15 y 30 minutos, según informaron fuentes sanitarias.
Noelia Castillo Ramos (2)
Noelia Castillo accedió a la eutanasia tras un proceso judicial que se extendió durante dos años.
El hecho que cambió su vida y derivó en el pedido
La situación de Noelia se remonta a octubre de 2022, cuando fue víctima de un abuso sexual grupal que derivó en un cuadro depresivo severo. Tiempo después, intentó quitarse la vida arrojándose desde un quinto piso. Como consecuencia, sufrió una lesión medular irreversible que la dejó sin movilidad de la cintura hacia abajo.
A ese cuadro se sumaron dolores crónicos intensos y una calidad de vida que, según evaluaciones médicas, no tenía posibilidades de mejora. En ese contexto, inició el proceso para acceder a la eutanasia.
El caso atravesó distintas instancias judiciales, con fallos favorables en tribunales de Cataluña, el Tribunal Supremo, el Constitucional y finalmente el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que terminaron habilitando el procedimiento.