El malvón, también conocido como geranio, es una de las plantas más queridas en los balcones y jardines argentinos. Sus flores intensas y su resistencia la convirtieron en un clásico. Pero cuando las hojas se ponen amarillas, la planta se ve decaída o deja de florecer, muchos piensan que ya no tiene solución.
La buena noticia es que, con algunos cuidados clave, podés recuperar un malvón y hacer que vuelva a llenarse de flores. Acá te contamos el paso a paso para que tu planta vuelva a lucirse.
Antes de empezar a revivirlo, es fundamental entender qué lo puede estar afectando. Los problemas más comunes son:
Exceso de riego
Falta de sol
Sustrato agotado
Poca poda
Plagas como pulgones o cochinillas
Paso a paso: cómo recuperar un malvón
1. Revisá la ubicación
El malvón necesita mucho sol. Ubicalo donde reciba al menos 4 a 6 horas de luz directa por día. Sin sol, no hay flores.
2. Ajustá el riego
Regá solo cuando la tierra esté seca en la superficie. El exceso de agua puede pudrir las raíces y apagar la planta.
En maceta: asegurate de que tenga buen drenaje.
En jardín: evitá zonas donde se junte agua.
3. Podá sin miedo
La poda es clave para que el malvón rebrote con fuerza.
Cortá flores secas y tallos débiles.
Eliminá ramas largas y peladas.
Dejá los brotes más verdes y firmes.
Esto estimula la aparición de nuevos tallos con flores.
4. Renová el sustrato
Si tu malvón está en maceta, sacalo y cambiá parte de la tierra por una mezcla nueva: tierra negra más compost o humus. Así le devolvés los nutrientes que necesita.
5. Aboná en el momento justo
Usá un fertilizante para plantas con flor cada 15 días en época de crecimiento. El potasio es fundamental para que florezca más y mejor.
Revisá el envés de las hojas. Si ves puntitos o bichitos, rociá con agua y jabón neutro, o prepará una mezcla de agua con unas gotas de detergente. Así combatís pulgones y cochinillas sin dañar la planta.
El secreto está en la constancia
Con estos cuidados, tu malvón puede volver a explotar de flores y llenar de color tu casa o jardín. La clave es la constancia: un poco de atención cada semana puede hacer la diferencia.