Muchas plantas de interior pierden color cuando reciben poca luz o cuando el sustrato se empobrece. Antes de aplicar fertilizantes fuertes, conviene empezar con un método casero, económico y seguro. Solo necesitás agua, un frasco y restos vegetales para obtener un abono suave que nutre las hojas sin riesgo de quemarlas.
Este método funciona porque el agua extrae minerales y compuestos orgánicos de los restos vegetales, generando un fertilizante líquido de baja concentración ideal para plantas verdes de interior.
El fertilizante líquido más fácil para hojas verdes: cómo prepararlo
Este abono casero se basa en un principio simple: fermentación suave. Podés usar restos de plantas sanas, hojas de lechuga, espinaca o incluso algunas hojas verdes que cortes en tu propio jardín.