3 formas de usar el marlo de choclo para cuidar tus plantas y mejorar el jardín

El marlo del choclo puede reutilizarse en el compost y como cobertura del suelo para aprovechar residuos orgánicos y devolver materia al jardín.

El marlo del choclo puede reutilizarse en el compost y como cobertura del suelo.

El marlo del choclo puede reutilizarse en el compost y como cobertura del suelo.

Después de comer un choclo hervido, a la parrilla o al horno, queda una parte que casi siempre termina en el tacho: el marlo. Aunque su textura dura y fibrosa parece poco aprovechable, este residuo vegetal todavía puede tener utilidad con las plantas.

El marlo está compuesto en buena parte por materiales vegetales ricos en celulosa, por lo que se descompone más lentamente que otros restos orgánicos. Esa característica permite incorporarlo a diferentes prácticas de jardinería, especialmente cuando se busca reducir los residuos y aprovechar los materiales disponibles en casa.

Antes de utilizarlo, conviene retirar los restos de comida y dejarlo secar durante algunos días. Así disminuye la humedad y se reduce el riesgo de malos olores o aparición de moho.

Cómo reutilizar el marlo de choclo en el jardín

El marlo puede incorporarse principalmente al compost o utilizarse, una vez triturado, como parte de una cobertura orgánica. En ambos casos, conviene cortarlo en trozos pequeños para acelerar su descomposición.

El marlo de choclo puede aprovecharse como material seco dentro del compost doméstico.

El marlo de choclo puede aprovecharse como material seco dentro del compost doméstico.

1. Incorporarlo al compost

El compost necesita una combinación equilibrada de materiales húmedos y ricos en nitrógeno, como restos de frutas y verduras, y materiales secos que aporten carbono, como hojas secas, cartón sin tinta y restos vegetales.

El marlo puede formar parte de este segundo grupo. Al estar compuesto por fibras vegetales resistentes, aporta material seco y ayuda a mantener una estructura más aireada dentro de la compostera.

Para facilitar el proceso, resulta conveniente cortarlo en varios pedazos antes de incorporarlo. Cuanto menor sea el tamaño de los fragmentos, mayor será la superficie expuesta a los microorganismos encargados de la descomposición.

Si el marlo todavía está húmedo, puede dejarse secar previamente. También conviene mezclarlo con otros residuos y evitar colocar una gran cantidad de este material de una sola vez.

2. Usarlo como cobertura orgánica

Otra posibilidad consiste en triturar el marlo y utilizar pequeñas cantidades como parte del mulching, una cobertura que se coloca sobre la superficie del suelo alrededor de las plantas.

La cobertura ayuda a conservar la humedad, reducir la exposición directa del suelo a las temperaturas extremas y dificultar el crecimiento de algunas malezas. Los materiales orgánicos utilizados con este fin también se descomponen progresivamente y aportan materia orgánica.

El marlo no debería utilizarse como único material de cobertura. Una mezcla con hojas secas, restos vegetales triturados u otros materiales orgánicos permite obtener una cobertura más equilibrada.

Además, conviene mantener el material separado de los tallos de las plantas para evitar que la humedad se acumule directamente alrededor de ellos.

3. Aprovechar también las chalas

El aprovechamiento del choclo no termina en el marlo. Las chalas, es decir, las hojas que recubren la mazorca, también pueden incorporarse al compost o utilizarse como material vegetal seco.

Una vez limpias y secas, pueden cortarse en trozos pequeños para facilitar su descomposición. También pueden sumarse a otros restos vegetales utilizados como cobertura.

Cortar el marlo en trozos pequeños facilita su descomposición y permite incorporarlo mejor a la compostera.

Cortar el marlo en trozos pequeños facilita su descomposición y permite incorporarlo mejor a la compostera.

Una forma sencilla de reducir residuos en casa

Reutilizar el marlo permite darle un nuevo destino a un residuo que habitualmente termina en la basura. Su descomposición lenta puede resultar útil dentro del compost cuando se combina con materiales de distinta composición y humedad.

No hace falta comprar productos específicos para aprovecharlo: basta con secarlo, cortarlo y utilizarlo en pequeñas cantidades según el destino elegido.

De esta manera, un resto de cocina puede volver al jardín en forma de materia orgánica y formar parte de un circuito más sustentable de aprovechamiento de residuos.

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