3 árboles resistentes que pueden crecer en maceta y transformar patios y balcones pequeños

Estas tres especies pueden adaptarse al cultivo en maceta y aportar follaje, flores, aromas y estructura incluso en espacios exteriores pequeños.

Estos 3 árboles pueden crecer en maceta y quedan muy lindos en un balcón.

Estos 3 árboles pueden crecer en maceta y quedan muy lindos en un balcón.

Tener un patio, balcón o terraza pequeña no significa renunciar a los árboles. Aunque muchas especies necesitan grandes extensiones para desarrollar sus raíces, existen variedades que se adaptan muy bien al cultivo en recipientes cuando cuentan con suficiente sustrato, luz y drenaje.

La clave está en elegir especies de crecimiento moderado y utilizar una maceta acorde con su desarrollo. Con el recipiente adecuado y podas periódicas, algunos árboles y arbustos pueden mantenerse durante años en espacios reducidos.

Los 3 árboles que pueden crecer en maceta

Estas tres especies se destacan por su resistencia y por su capacidad para adaptarse a contenedores.

Mirto

El mirto (Myrtus communis), también conocido como arrayán europeo, es una alternativa interesante para quienes buscan una planta de aspecto compacto y follaje aromático. Sus hojas pequeñas y brillantes desprenden un perfume característico cuando se las toca. Durante los meses cálidos puede producir pequeñas flores blancas que luego dan lugar a frutos oscuros.

En maceta necesita un sustrato rico en materia orgánica y, sobre todo, con buen drenaje. Prefiere varias horas de sol directo y durante primavera y verano conviene mantener una humedad moderada, sin encharcar.

En un recipiente grande puede mantenerse con un tamaño considerablemente menor que el que alcanzaría plantado directamente en el suelo. La poda permite controlar su forma y retirar ramas secas o desordenadas.

El mirto se destaca por sus hojas aromáticas y sus pequeñas flores blancas durante los meses cálidos.

El mirto se destaca por sus hojas aromáticas y sus pequeñas flores blancas durante los meses cálidos.

Laurel

El laurel (Laurus nobilis) es conocido por sus hojas utilizadas en la cocina, pero también puede funcionar como especie ornamental en patios y terrazas.

Su follaje verde oscuro permanece durante todo el año y sus hojas desprenden un aroma intenso. Además, tolera bien las podas, una característica especialmente útil cuando se cultiva en un espacio limitado.

Necesita un sustrato fértil pero liviano y con buen drenaje. Puede desarrollarse a pleno sol o en una zona de semisombra luminosa, aunque varias horas de luz directa favorecen un crecimiento más vigoroso.

El riego debe ser regular durante los meses cálidos, siempre evitando que el agua quede acumulada en la base. La poda puede utilizarse para mantener una copa redondeada, cónica o con la forma que mejor se adapte al espacio disponible.

El laurel puede funcionar como especie ornamental en patios y terrazas.

El laurel puede funcionar como especie ornamental en patios y terrazas.

Olivo

El olivo (Olea europaea) es otra alternativa para cultivar en maceta, especialmente en terrazas, patios y balcones con buena exposición solar.

Sus hojas de tonalidad verde grisácea aportan un aspecto particular y contrastan fácilmente con otras especies. Además, su crecimiento lento permite mantenerlo durante mucho tiempo en un recipiente sin que ocupe rápidamente todo el espacio disponible.

El drenaje es uno de los puntos fundamentales. El olivo tolera mejor cierta sequedad que el exceso de agua, por lo que necesita una maceta con orificios eficientes y un sustrato permeable.

El pleno sol favorece su desarrollo y ayuda a mantener una copa compacta. Durante el invierno el riego debe reducirse considerablemente, mientras que en verano necesita agua cuando el sustrato se haya secado.

El olivo necesita mucho sol y un drenaje eficiente para desarrollarse correctamente en una maceta.

El olivo necesita mucho sol y un drenaje eficiente para desarrollarse correctamente en una maceta.

El tamaño de la maceta es clave

El recipiente determina buena parte del desarrollo de un árbol cultivado en maceta. Una maceta amplia y profunda ofrece mayor volumen de sustrato para las raíces y permite que la planta se desarrolle con más estabilidad.

Como referencia, un recipiente de alrededor de 50 a 60 centímetros de diámetro y profundidad puede ser un buen punto de partida para especies de este tamaño, aunque las necesidades varían según el ejemplar y su desarrollo.

También conviene renovar periódicamente parte del sustrato y aportar materia orgánica durante la etapa de crecimiento. El drenaje debe mantenerse siempre despejado para evitar que las raíces permanezcan en contacto permanente con agua.

Con una buena elección de especie, un recipiente adecuado y podas de mantenimiento, un árbol puede convertirse en el elemento principal de una terraza o patio sin necesidad de contar con un jardín amplio.

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