Más allá del conflicto en sí entre Ucrania y Rusia, la constante intervención de los Estados Unidos y los distintos intereses geopolíticos y económicos que giran en torno al conflicto, teniendo en cuenta que es una situación de larga data, el punto radica en que muchas veces los comics reflejan una versión de la realidad en la que vivimos para poder contarla a través del arte en una historia.
Es lo que pasa con V de Vendetta, comic creado por Alan Moore y David Lloyd dos ingleses que veían con desagrado y reprobación en la década de los 80s las decisiones políticas de Margaret Thatcher en consonancia con las políticas de Ronald Reagan en Estados Unidos.
Muchos iniciados y no tan iniciados en el mundo del comic conocen la historia a través de las películas de Lana y Lilly Wachowski que arribaron a la historia del revolucionario V luego del éxito de la trilogía de Matrix. Y aunque es cierto que dicha adaptación del filme se toma algunas licencias con respecto al comic, el mensaje es básicamente el mismo: la voz del pueblo debe prevalecer para la subsistencia de la humanidad y su civilización. La importancia de ésta radica tanto en lo individual como en lo general.
Para los que no lo conocen V es la historia de un vigilante que se ha inspirado en la leyenda del complot planeado en 1605 en Inglaterra en el que un grupo de rebeldes deseaban hacer explotar el Parlamento Británico por medio de explosiones subterráneas, pero cuyo plan fue descubierto. Uno de los cuidadores de los explosivos fue un hombre llamado Guy Fawkes quien, fue descubierto unos días antes. Al año siguiente fue ejecutado junto con los demás perpetradores. Con el paso del tiempo, el evento se ha convertido en una especie de fiesta popular, llamada “Día de Guy Fawkes” o “Noche de la fogata” (Bonfire Night) y conmemora el fallido “Plan de la pólvora” (Gunpowder Plot). Durante la noche, estallan fuegos pirotécnicos.
La versión del comic es la historia de un hombre identificado únicamente como V, el cual planea llevar a cabo un plan similar para hacer que la gente despierte del letargo social y se rebele en contra de un gobierno totalitario y fascista, que es una especie de Big Brother orwelliano y al que no le tiembla la mano para apaciguar cualquier intento de sublevación.
La letra “V” juega un papel preponderante. V salva a una joven de nombre “Evey” que, fonéticamente se escucha como “Evie”, diminutivo de Eve (Eva) o Evelyn. En el comic, cada capítulo está nombrado por una palabra que inicia con dicha consonante, como “La Voz”. “Vaudeville”, "Vox Populi”, “Vindication” o “Victims”, entre otros títulos. También se rescata la importancia de otros símbolos, como la Obertura 1812 de Tchaikovsky y el poema que se relata en la “Noche de la Fogata”:
Entre las diferencias en relación a la adaptación cinematográfica del cómic se encuentra, entre otras, el papel de la joven Evey, que en el comic es una prostituta de 16 años y en el filme interpretada por Natalie Portman, una asistente de producción en una cadena de televisión, la cual se enamora de una causa, de una idea, más que de un hombre. Dice V que, “las ideas no sangran, son a prueba de balas”, punto importante en la historia. La idea de rebelión que nace siglos atrás sigue teniendo vigencia (con “v”).
La película de V de Vendetta fue estrenada en el Festival de cine de Austin el 11 de diciembre de 2005 y apelando a la honestidad intelectual debemos decir que la versión de cine es más digerible y deslumbrante, con momentos de alto impacto que son pulidos y abrillantados con relación a su contraparte en el comic. Cambia la estructura y muchos de los elementos que pueden ser considerados como parte de la esencia, por lo que no es de extrañar que Alan Moore pidiera que se excluyera su nombre de filme y de cualquier otra adaptación de sus obras. Es por eso que sólo se menciona al artista cocreador, David Lloyd.
A pesar de todo debemos decir que la película se aprecia por cuestiones muy distintas a la obra literaria. La cultura es punto importante en ambas versiones: en la versión original de comic, V rescata todo el arte posible, pues este ha sido prohibido por el gobierno, obligando a su gente a vivir en un nuevo oscurantismo; mientras que, en el filme, el vigilante es más bien un amante del arte, lucha por mantenerlo, pero también por proteger la libertad, voz y vida de quien lo crea.
Lo importante a destacar tanto del comic como de la película es la idea de devolver la libertad al pueblo, liberándolo del yugo del control y el totalitarismo y devolviéndoles su voz. Un mensaje valioso en nuestro tiempo donde innumerables formas de control generan todo tipo de coerción, intentando decirnos qué pensar y cómo actuar. Esta nota esta dedicada a mi papá: gracias por ayudarme a ser la persona que soy. Espero que estés orgulloso de mi, te amo.
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