Vicky Xipolitakis está en el ojo de la tormenta por una serie de canjes que pidió en los últimos días. Se comunicó con varios negocios a través de Instagram y los comerciantes estallaron porque no cumplió su parte del trato, ya que exigía más productos.
A una almacén le solicitó "fideitos, arroz, jugos, latas de atún y tomate, agua saborizada, caldos y el mejor champagne que tengan". A una librería le encargó cartuchos de impresora, a un local de ropa de cama algunos acolchados y hasta mates y productos de santería.
Lo escandaloso de la situación es que a todos esos lugares les exigió una factura, ya que "todos los meses debe rendir los gastos que tiene". Según la periodista Mercedes Ninci, este modus operandi es una estrategia para ir a juicio con Javier Naselli, el padre de su bebé Salvador Uriel.
Al verse en ridículo y ser acusada de "rata" en las redes sociales, la griega rompió el silencio en Los ángeles de la mañana, donde justificó su accionar.
Aseguró que es "una bendición" poder recibir regalos en este momento de crisis económica que vive, ya que no trabaja desde hace un año y medio para dedicarse a la crianza del nene que tuvo con el banquero.
"Junto a los canjes y mi gran familia hace que no nos falte nada a Salvi ni a mí. No tengo otro tipo de ingresos", exclamó. Meses atrás, había dicho que su papá era quien se hacía cargo de todos sus gastos.
La mediática se prepara para enfrentar a su exmarido en la Justicia. Hasta ahora, Naselli debía pagarle 50 mil pesos por mes, la mitad del alquiler del departamento donde viven, la mitad de los impuestos y la prepaga. Sin embargo, ella va por más: quiere que su ex aporte en relación a sus altísimos ingresos mensuales que según trascendió serían de 500 mil dólares.


