El reencuentro menos pensado ocurrió en los pasillos del Juzgado de Familia N° 6 de San Isidro. Tras dos décadas de haber firmado su divorcio, Adrián Suar y Araceli González volvieron a verse las caras en una audiencia judicial para intentar destrabar una disputa económica histórica que involucra a la productora Polka.
Según reveló la periodista Paula Varela en el programa Intrusos (América), la actriz se presentó junto a dos abogados en la oficina del consejero de familia. El objetivo es resolver el destino de una medida cautelar sobre el 17% de las acciones de Polka, un paquete que —según la postura de Araceli— el "Chueco" Suar nunca le transfirió tras la disolución del matrimonio.
Este porcentaje de acciones corresponde a la parte que Suar conservó luego de la venta mayoritaria de la productora al Grupo Clarín. Para González, el reclamo es legítimo y busca ejecutar sus derechos sobre esa "zona gris" que quedó tras la venta de la empresa.
Cifras cruzadas y ninguneo económico
Mientras el entorno de la actriz defiende a rajatabla la presentación judicial como la única vía para obtener respuestas, desde el lado del fundador de Polka intentan minimizar el impacto del conflicto mediático y económico.
araceli y suar en los 90
Adrián Suar y Araceli González se separaron en 2005, pero las acciones de la empresa audiovisual quedaron en una disputa legal sin resolver.
Fuentes cercanas al productor aseguraron que la cifra en discusión rondaría los 300.000 dólares. Desde el entorno de Suar relativizaron el monto al deslizar con ironía que ese número "no le va a cambiar la vida a nadie".
Araceli González y Adrián Suar: una historia de amor que terminó en tribunales
Adrián Suar y Araceli González se conocieron a principios de los años 90 durante las grabaciones de la mítica ficción juvenil La Banda del Golden Rocket. Rápidamente se convirtieron en la pareja más querida del espectáculo argentino y se casaron en 1997, dándole la bienvenida a su hijo en común, Tomás "Toto" Kirzner.
Tras su separación en 2005, los conflictos patrimoniales continuaron por lo bajo. El año pasado, en la mesa de Mirtha Legrand, la actriz ya había advertido su cansancio sobre el tema: "Vengo escuchando hace 20 años cosas que no son. Cuando la Justicia dictamine, contaré mi verdad". El desenlace de la mítica productora y de la expareja, ahora, está exclusivamente en manos de los jueces.