El mal comienzo de año de Luciano Castro
Según confirman personas cercanas al círculo íntimo del actor, el bienestar de sus tres hijos —Mateo, Esperanza y Fausto— funcionó como el motor principal para tomar esta determinación drástica.
La vida personal de Castro sufrió un fuerte impacto tras la separación de Griselda Siciliani. El derrumbe de ese vínculo, sumado a la exposición pública de supuestas infidelidades, provocó un bajón anímico profundo en el protagonista.
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La panelista de Intrusos, Paula Varela, detalló que el actor ya arrastraba una tristeza persistente desde hace semanas y que el desgaste emocional finalmente lo superó. "Todo ese mundo se le terminó desmoronando de un momento a otro", revelaron fuentes allegadas.
El actor comprendió que su situación no solo lo dañaba a él, sino que también perjudicaba el vínculo con sus hijos menores, fruto de su relación con Sabrina Rojas. Versiones del entorno indican que los niños habrían presenciado momentos de fragilidad emocional de su padre, lo que aceleró la necesidad de un refugio terapéutico. Castro busca hoy alejarse de los focos mediáticos para tratar sus adicciones y reconstruir su rol paterno en un entorno seguro.
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Actualmente, el actor permanece bajo cuidado especializado para tratar el cuadro depresivo y sus consumos. A pesar del hermetismo de la familia, los allegados coinciden en que la internación representa un acto de honestidad hacia sus seres queridos. Mientras la industria sigue con atención su evolución, Luciano Castro apuesta al silencio y al tratamiento para superar el momento más difícil de su carrera y su vida personal.