El clima en la casa de Gran Hermano: Generación Dorada está más tenso que nunca, y no precisamente por el juego. Este jueves, Andrea del Boca debió ser trasladada de urgencia en ambulancia al Sanatorio Las Lomas tras sufrir un cuadro de hipertensión. Sin embargo, lo que parecía una complicación de salud derivó en una trama de espionaje y sospechas de "ventaja deportiva".
Según reveló Guido Záffora en El Diario de Mariana (América), la actriz no solo habría recibido el alta antes de lo previsto, sino que habría protagonizado un encuentro clandestino con su representante legal.
Záffora detalló un movimiento cinematográfico para evitar a la prensa y a los ojos de la producción: “A las 11:25 de la mañana ingresa un vehículo Audi A5 negro a un country de Zona Norte. Adentro iba una persona con peluca y gorra. Fueron directo al lote de Juan Pablo Fioribello. Ahí Andrea tuvo su primer encuentro con su abogado”, aseguró el panelista, encendiendo las alarmas sobre el rompimiento del aislamiento.
El cruce que detonó la angustia de Andrea del Boca
Andrea del Boca salió de Gran Hermano para hacerse controles médicos, pero hay controversia.
De acuerdo con esta versión, la reunión duró una hora y tuvo como eje central una renegociación del contrato. "Se puso firme porque Andrea rinde y logró que ella saliera ganadora. Renegociaron plata y cláusulas a su favor", añadió Záffora.
La palabra de la defensa: "Ella respeta los contratos"
Ante el revuelo, TN Show contactó a Juan Pablo Fioribello, quien desmintió rotundamente cualquier tipo de beneficio extra para su clienta. El letrado confirmó que la suba de presión fue real y que el traslado fue por una "preocupación lógica" de los médicos.
“Andrea es una persona que respeta a rajatabla los contratos, acá no hay ningún tipo de beneficio extra. Ella es una participante más que tiene que cumplir un contrato en el juego como el resto”, sentenció Fioribello, intentando acallar los rumores de privilegios que ya generan indignación entre los seguidores del programa.