Let it be no sólo es uno de los grandes clásicos que Paul McCartney compuso para Los Beatles, también es una plegaria, una expresión de deseo, un homenaje al recuerdo de la mamá de Paul y una obra que vio la luz con tanta fuerza que se apoderó del nombre del último disco y película de los Beatles: una resignación a la realidad en la que la banda se encontraba a fines de los 60’, y un aire de esperanza a lo que la década del 70’ podría traer para cada uno de ellos.
El punto de quiebre de la banda podría considerarse el momento en el que decidieron abandonar los recitales en vivo y se dedicaron al trabajo en el estudio de grabación, a partir de 1966. Las diferencias creativas y los egos cada vez más grandes de John y Paul, especialmente, convirtieron a Los Beatles en una olla a presión a punto de explotar.
El 6 de marzo de 1970 se editó el sencillo Let it Be / You know my name (look up the number). La canción que ocupó la cara A daría nombre al último disco de la banda de Liverpool, editado meses después, el 8 de mayo de ese año.
De “volver” a “que sea lo que sea”
A fines de 1968 tras la publicación del Album Blanco, Los Beatles se dieron cuenta que la situación en la banda no podía seguir así. Decidieron entonces dejar de lado todas las presiones para crear música revolucionaria y grabar un disco que rememore los orígenes de su carrera, cuando todo era simplemente rock n’ roll. La idea era titularlo “Get Back”, y el proceso de grabación iba a ser filmado para la realización de una película documental del mismo nombre.
Pero esto iba a generar más frustraciones en la banda: cambiaron de estudios de grabación- de los históricos estudios de EMI en Abbey Road a los desangelados Twickenham Studies, cambiaron de productor e ingeniero de sonido- George Martin y Geoff Emerick dejaron sus lugares a Phil Spector y Ken Brown respectivamente, y tuvieron cámaras encima de ellos todo el tiempo, que dieron como resultado una fría película que mostraba un punto sin retorno.
Un día, Paul arribó con una balada llamada “Let it be”, que podía pasar por una canción de iglesia, una oda en homenaje a aquellos años en los que cantaba en el coro de St. Barnabas, en Mossley Hill, cerca de Penny Lane. Tal vez como la inspiración no se explica, McCartney ha sostenido que su madre (quien falleció cuando Paul era un adolescente) se le apareció en sueños con la frase que le repetía de niño cuando las cosas iban mal: “let it be”, déjalo ser…
Finalmente, la canción fue elegida para ser editada como sencillo, para que de título al disco y a la película, últimos trabajos editados por los Beatles como banda hasta la década del 90’, cuando George, Paul y Ringo volvieron a verse las caras para el megaproyecto Anthology.
Grabación
El 31 de enero de 1969 Paul McCartney se sentó al piano, John Lennon se colgó un bajo de 6 cuerdas, George Harrison y Ringo Starr en sus roles habituales de primera guitarra y batería, y el invitado Billy Preston se sentó frente a un órgano Hammond. Paul hizo la voz principal como corresponde por ser el autor de la obra, mientras John y George hicieron los coros.
Se grabaron varias versiones de la canción, y la que forma parte del álbum es diferente a la editada como sencillo: la diferencia más notable entre ambas es el solo; mientras en el álbum sobresale el aporte de la guitarra de George Harrison, en el sencillo predomina el solo a cargo del órgano Hammond de Billy Preston.
Dos décadas después, en 1996, una tercera versión de la canción fue publicada en el tercer disco de la obra Anthology, mientras que en el 2003 la obra Let it be… naked! dio al mundo una nueva versión de Let it be: Ringo no estaba de acuerdo con la mezcla que de la canción había hecho Spector, ya que en ella el sonido de su batería sonaba amplificado. En Let It Be... Naked se escuchan los tambores como deberían haberse escuchado en el álbum original.
Una más
Mientras tanto, los fanáticos de los cuatro de Liverpool esperan ansiosos un nuevo documental sobre Let it be, que cambie la pálida imagen dejada por la película editada en 1970. El director de la trilogía de El Señor de los Anillos, Peter Jackson, le dio una nueva mirada a esta obra, y en el trailer se muestra a los compañeros de banda bromeando entre ellos en los estudios de grabación.
Jackson cuenta con 56 horas de material nunca antes visto y la total bendición de McCartney y Starr, y las viudas de Lennon y Harrison, Yoko Ono y Olivia Harrison, respectivamente. "Es un material genial; estamos a mitad de la edición ahora", adelantó Jackson.
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